Malasia, Sudeste Asiático

No me escribas la pared

3 agosto, 2015
Calles de Georgetown

Me prometieron una ciudad colonial, pero Georgetown, la principal ciudad de la Isla de Penang va más allá de sus construcciones antiguas.
Uno de los primeros lugares que visitamos siempre al llegar a un nuevo destino es la oficina de turismo (siempre fijarse que sea la oficial y no alguna de sus copias truchas) para agarrar mapas y enterarnos de eventos y actividades gratis para hacer. En este caso nos ofrecieron dos mapas: uno de la ciudad y los recorridos para hacer en la isla, y otro más pequeño, mostrando únicamente el área del casco histórico y varios puntos de interés. Cada punto marcado representaba una obra de arte callejero, lo cual llamó mucho nuestra atención porque la cantidad era significante y las fotos se veían muy creativas. Planeamos destinarle un día entero a la caminata del street art y no nos arrepentimos.

Calles de Georgetown

Calles de Georgetown

En el año 2008, Melaka y George Town fueron reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por representar la multiculturalidad del Sudeste Asiático, por ser un testimonio del patrimonio -tangible e intangible- que muestra esta diversidad (especialmente en cuanto a lo religioso, ya que coexisten múltiples creencias) y por su preservación de edificios de la época colonial, formando parte de la historia de Malasia como país. Georgetown, como bien leemos es un nombre inglés, lo cual demuestra el pasado de Malasia como colonia británica. A la arquitectura colonial hay que sumarle la influencia de las diversas culturas que arribaron a la zona: Indios, Chinos, y por supuesto Malayos. Penang es una fiesta de culturas, sabores, colores y religiones. Imperdible. Cerramos el libro de historia y los ojos del viajero toman el teclado y comienzan a narrar lo vivido.
El día que llegamos conocimos a Neeraj y Elsa, nuestros hosts de Couchsurfing, quienes por alguna razón sintieron que tenían que alimentarnos hasta el último segundo de nuestra estadía. Además, por mucho que les insistimos que queríamos tomar el colectivo, nunca nos dejaron hacerlo y nos llevaron a todos lados en su lindo BMW. Elsa es malaya, Neeraj indio y ambos son doctores. Por sobre todas las cosas a esta gente le encanta comer y eligieron el mejor lugar para vivir ya que la ciudad es reconocida como una “capital de la comida” y se puede inferir el por qué: la variedad. Además comer en Penang es baratísimo! Hay puestos callejeros de lo que quieras y sirven comida a toda hora.

Desayuno chino: esta gente sí que sabe comer!

Desayuno chino: esta gente sí que sabe comer!

Agarramos el mapa pequeño y salimos a recorrer el arte de la ciudad, aquellas expresiones que se encuentran en todos los callejones e interactúan con elementos físicos para crear obras tridimencionales. Aquí tenemos algunas muestras de Street Art:

El elefante trompita.

El elefante trompita.


Cómo transformar las imperfecciones de tu pared.

Cómo transformar las imperfecciones de tu pared.

Gran parte de las obras encontradas en las calles fueron realizadas por Ernest Zacharevic, un artista lituano radicado en Penang hace varios años quien se dedica a transformar el paisaje de sus calles con elementos de la vida cotidiana y un poco de pintura. Sus obras son de las más conocidas en la ciudad y siempre que quieras ir a sacarles una foto vas a encontrar algún chino/japonés/coreano en el medio de la obra sentándose en la moto o tocando la pared.

Kungfu Girl

Kungfu Girl

Kids on bicycle.

Kids on bicycle.


Boy on chair.

Boy on chair.

Old Motorcycle.

Old Motorcycle.

Podríamos decir que en Penang se viaja con todos los sentidos. Escuchamos coros de idiomas muy diferentes, los sabores nos transportan a lugares remotos que no conocemos (aún), la vista se marea entre colores y formas que vamos encontrando a la vuelta de cada esquina, el aire huele a mar y comida fresca, y por supuesto que todo esto lo sentimos mediante el tacto de nuestra piel: lo esponjosas que son las egg tarts, lo difícil que debe ser pintar en una pared sin revocar, sentimos el calor que hace y la suave brisa del mar.

En medio de esta fusión cultural visitamos el templo budista Kek Lok Si, ubicado en el pueblo de Air Itam, a unos 45 minutos de Georgetown. El santuario es inmenso y nos llevó toda una tarde recorrerlo despacio para ir disfrutando sus rincones. Posee varios salones dedicados a venerar la imagen de buda, en los cuales encontramos paredes repletas de mini-budas, estatuas gigantes y lazos con mensajes para dejar colgados en el templo.
A medida que uno va avanzando descubre miradores desde los cuales puede divisar la costa de Georgetown y el pueblo de Air Itam. Hay bancos de madera para sentarse y contemplar el paisaje, otros dan a un jardín interno. La entrada al lugar es gratuita y se encuentra en perfectas condiciones. Si bien no somos personas religiosas lo sentimos lleno de una vibra espiritual muy armoniosa, podés tomarte tu tiempo para caminar, contemplar y tomar dimensiones del lugar en el que te encontrás.
Hay dos secciones del templo que sí son pagas pero muy accesibles al presupuesto mochilero: una es la estatua de Kuan Yin, diosa de la misericordia, la cual se encuentra en un mirador ubicado en una colina. Por 6 ringgits (menos de 2 USD) existe un ascensor inclinado que transporta visitantes. Además de la estatua encontramos otro templo, una fuente con peces y nuevamente una vista panorámica del pueblo y la isla, esta vez desde una altura aún mayor.
El otro atractivo pago es la pagoda de siete pisos la cual puede visitarse por 0,50 USD o 2 ringgits. Esta construcción circular tiene estatuas de distintos budas en su sector interno junto con balcones y ventanales para apreciar el templo desde las alturas. Generalmente este atractivo es el último en visitarse ya que hay un cierto orden.

Kek Lok Si

Kek Lok Si

Pared hecha de budas.

Pared hecha de budas.

Uno de los tantos santuarios.

Uno de los tantos santuarios.

Por último, si lo cultural no es lo que uno busca, puede pasearse por las playas del norte de la isla donde el agua es cálida y pueden encontrarse muchos rincones para descansar en la arena. Las playas del norte son las más visitadas y para llegar solo hay que tomarse un colectivo desde Georgetown, el cual tarda aproximadamente 1 hora y cuesta alrededor de 3 ringgits (menos de 1 USD).
En el viaje a la playa yo viajaba parada con Fede. Pronto se liberó un asiento y una señora comienza a hacerme señas y tironear de mi vestido para que me sentara, la vi tan entusiasmada que lo hice. Una vez sentadas a la par comenzó a charlarme en malayo (?) a lo cual yo sonreía y le hacía señas de que no entendía. Unos minutos más tarde suben dos señoras mayores al colectivo y yo amago a levantarme para ceder el asiento, pero mi compañera de asiento me baja con un brazo y comienza a retarme, levantando la voz. Imaginé que me decía algo así: “te acabo de encontrar un asiento, cómo se lo vas a dar a alguien?”. La señora malaya comienza a pegarle en el brazo a un señor -también bastate mayor- de razgos indios para que se moviera y le diera el asiento a las señoras, el cual accede sin chistar. Una situación de lo más cómica, no pude parar de reirme por varios minutos, la señora malaya que me hablaba también reía con ganas. Momentos curiosos que superan las barreras del idioma.

Batu Feringghi

Batu Feringghi

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Ubicamos a Penang entre uno de nuestros destinos favoritos del Sudeste Asiático – probablemente luego haremos un posteo con los lugares que nos parecen imperdibles, como este-. Si les interesa conocer un poco más allá de lo turístico les recomiendo hospedarse con couchsurfers, hay una comunidad muy grande en esta isla y realizan eventos todos los viernes. La mirada local siempre suma a nuestro aprendizaje, podemos escuchar historias acerca de cómo es vivir en determinado lugar y, a la vez, llevarle un poquito de mundo al anfitrión para que también viaje con nosotros.

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1 Comment

  • Reply Marcelo 5 agosto, 2015 at 8:23 am

    Me encanto el arte creativo y espontaneo en las paredes. Muy pintoresco.

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