Malasia, Sudeste Asiático

Langkawi: casi una experiencia religiosa

6 agosto, 2015
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La combinación ferry-colectivo-ferry nos dejó agotados, pero como buena persona ahorradora que soy (aunque Fede no admire particularmente esta cualidad mía) nunca me canso de regatear. Al bajarnos del ferry llegamos a Kuah, donde se encuentra el puerto de la isla más grande del archipiélago Langkawi. La ciudad es chica y no se caracteriza por sus buenas playas, por lo que teníamos que transportarnos a la otra punta de la isla, más precisamente a Pantai Chenang, y -desde ya advierto a los futuros viajeros- no existe el transporte público en un destino tan top como este. El precio del taxi parecía ser fijo aunque intentáramos bajarlo: 30 ringgits. En una de esas se acerca un taxista no oficial y ofrece llevarnos por 25 ringgits, un éxito! Por supuesto que los viajes en taxi no oficial son un poco más divertidos que los comunes: el taxista paró a saludar a una señora que le dio comida y un jugo (quizás era la esposa), luego se puso a fumar dentro del auto y nos ofreció cigarrillos (?) y por último dejó de mirar la ruta para mostrarnos en un mapa todos los lugares a los que podía llevarnos si aceptábamos pagarle 120 ringgits por el tour. Casi se lo compramos con tal de que mirara al frente y se conentrara en llevarnos vivos al hostel. En un momento hizo una llamada con el celular y tras hablar un rato en malayo le pasó el teléfono a Fede para que le explicara a la persona la ubicación de nuestro alojamiento, y cuando se enteró (en realidad cuando entendió, porque ya se lo habíamos explicado y señalado en el mapa previo a subirnos al auto) quiso cobrarnos más caro, pero le discutimos que el precio ya estaba pautado de antemano y se calmó un poco.
Al llegar al hostel por supuesto que quiso cobrarnos 30, incluso la recepcionista del hostel nos comentó que el precio era fijo y no se regateaba pero el hombre ya nos había hecho pasar bastantes situaciones raras en el camino. Aquí tiene sus 25 ringgits y adios!

Atardecer en Pantai Chenang, sector de la isla de Langkawi en la que nos hospedamos.

Atardecer en Pantai Chenang, sector de la isla de Langkawi en la que nos hospedamos.

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Langkawi es precioso, nos dimos cuenta de eso apenas pisamos la arena y vimos uno de los mejores atardeceres de nuestra vida. Los colores son más brillantes y de música de fondo uno tiene una combinación de sonidos perfecta: olas rompiendo en la playa, pájaros revoloteando y el viento raspando la arena. Cuando se viaja durante meses es muy recomendable incluir destinos en los que sepamos que vamos a descansar, echarse a leer bajo una sombrilla frente al mar forma parte de las cosas que nos hacen felices, no por estar de viaje tenemos que dejarlas de lado. Así fuimos dándole forma a nuestra rutina de nadar y no hacer nada, un combo difícil de abandonar (nos sigue acompañando en Tailandia, pero el paisaje cambió y nuestros ojos están más atentos).

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Uno de los atardeceres más lindos que vimos.

Uno de los atardeceres más lindos que vimos.

El título de la publicación -y por ende su contenido- no intenta ofender a nadie. Indonesia y Malasia son dos países musulmanes que visitamos y nos encantaron, pero ¿Qué sabemos realmente de esta religión? Por supuesto que en las calles vemos muchas mujeres usando el hijab, ¿Por qué lo usan para ir a la playa? Son interrogantes que sugen porque es una cultura muy diferente a la nuestra, con una religión que se sigue al pie de la letra y que está presente en todos los aspectos de la vida de los creyentes. A veces creo en Dios, y el día que nos surgieron todas esas preguntas encontramos un puesto en la calle con folletos y copias del Corán en inglés con un cartel grande que decía “Free copy, only for non-muslims” (copia gratis, solo para no musulmanes). Agarramos todo lo que pudimos y fuimos a leer antes de irnos a dormir. No, no nos convertimos en musulmanes, pero aprendimos más de esta religión tan desconocida para nosotros.

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El hijab es un velo que cubre la cabeza, el cuello y parte del pecho de mujeres musulmanas. La edad para utilizarlo es variada: observamos nenas de no más de 5 años con hijabs de los personajes de Disney y también familias en las que las nenas de alrededor de 8 años no los tenían puestos, pero la madre sí. No se utiliza todo el tiempo, las mujeres pueden descubrirse en presencia de familiares cercanos -tanto hombres como mujeres- y frente a otras mujeres musulmanas. El Hijab brinda privacidad a las mujeres musulmanas y va acompañado de un atuendo modesto, que consiste en camisetas de mangas largas y pantalones o polleras que cubran las piernas. En Indonesia y Malasia notamos hijabs de todos los colores, con brillos, con dibujos y hasta con hebillas para el pelo. Cuando muchos piensan que utilizar hijab es exclusión social o implica que la mujer se encuentre reprimida, las mujeres musulmanas ven lo contrario: es este velo lo que las hace sentir protegidas e incluso se les permite trabajar con esta vestimenta tanto en restaurantes como en bancos, locales de ropa, hoteles, etc.
En Penang, aún cuando había algunos turistas extranjeros utilizando trajes de baño, no quisimos ir al mar porque nos parecía un poco desubicado, no estamos seguros si las personas musulmanas sienten alguna especie de ofensa por nuestra forma de vestir, pero si hay algo que no nos gusta es ser mirados y es muy normal que las miradas se desvíen hacia las chicas en bikini (especialmente de algunos hombres). En Langkawi no ocurrió lo mismo porque al parecer hay playas para turistas y otras para locales.
El puesto de respuestas de Allah disipó algunas de nuestras dudas, aún queda mucho por aprender.

Chicas musulmanas que hicieron el tour de islas con nosotros.

Chicas musulmanas que hicieron el tour de islas con nosotros.

Para finalizar nuestra aventura en Langkawi (que fue más reflexiva que física), decidimos unirnos a un tour BBB (bueno, bonito y barato, como nos gusta) que nos llevaba a diferentes islas del archipiélago para conocer sus atractivos. Visitamos Dayang Bunting, una isla con una reserva natural, muchos monos y un lago que promete dejar embarazada a quien beba de sus aguas al cual por las dudas ni me acerqué. Unas horas más tarde nos transportaron a Beras Basah una isla desierta con aguas cristalinas y palmeras de cocos, simplemente preciosa.

En este tipo de lanchas movedizas viajamos a otras islas del archipiélago.

En este tipo de lanchas movedizas viajamos a otras islas del archipiélago.

Lago que promete embarazos, ya están advertidas.

Lago que promete embarazos, ya están advertidas.

La playa más linda en la que estuvimos en Malasia. Extrañamos el agua calentita.

La playa más linda en la que estuvimos en Malasia. Extrañamos el agua calentita.

Repasando los atractivos de Langkawi nos encontramos con lo siguiente:
– Playas, playas y más playas. Compren un coco, tomen sol y combinen a su gusto el “nadar y hacer nada”.
– Puesto de respuestas de Allah a dudas de los no creyentes.
– Tour para ir de isla en isla por menos de 10 dólares (única forma de llegar hasta estas islas poco explotadas turísticamente)
Bonus Track:
– Busquen el bar en la playa que tiene cerveza por 5 ringgits (1 dólar con monedas, creer o reventar), siéntense en la arena a escuchar los 3 temas de Bob Marley que tiene el CD que pasan y disfruten de cómo los dueños hacen piruetas y dibujan en la arena con fuego. No olviden llevar la cámara, a nosotros ya nos pasó!

Con este posteo concluímos nuestro recorrido de 16 días por Malasia y nos vamos con muchas ganas de más…

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1 Comment

  • Reply Estela 7 agosto, 2015 at 1:10 am

    Que linda y relajan te experiencia! Perfecta para combatir el stress. Los admiro como siempre!

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