Sudeste Asiático, Tailandia

Manual de Viajes por Tailandia II

17 agosto, 2015
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Escribir y viajar puede volverse difícil. A veces nada ocurre, la travesía resulta casi monótona y es en esos momentos -como ahora- que puedo dedicarme a escribir sobre lo que pasó, aquello que me impidió pegarme al teclado y comentar lo sucedido. Además del blog llevo un diario de viajes escrito a mano en el que tomo nota de todo lo que hizo de mi día algo especial para poder luego ubicarme en el tiempo. Como este último período del viaje fue muy movido hace varios días que está vacío.
Tailandia, qué país colorido, las playas te enamoran, los cocos son baratos y el sol arde durante largas horas. Como leyeron el post anterior los destinos del sur de este país que visitamos son exclusivamente para relajarse del estrés de conocer un destino cutural, pues resulta muy sencillo responder a los clásicos cuestionamientos viajeros:
– ¿Qué visito hoy?: La playa.
– ¿Y si ya fui ayer?: La otra playa.
– ¿Dónde me hospedo?: Está lleno de oferta de hoteles/guesthouses/hostels, literalmente uno al lado del otro.
– ¿Dónde como y qué?: Repetimos, lleno de restaurantes. Hay comida del país que quieras (en Phi Phi vimos un local de comida israelí) menos empanadas (?)
– ¿Cómo me traslado?: A pie, el centro turístico de la isla es chico.
Con la vida resuelta por unos días nos dedicamos a, además de hacer playa, salir a fotografiar y escribir sobre todo lo que nos llamara la atención. Surgieron varios puntos:

Un día común en Kho Phi Phi...

Un día común en Kho Phi Phi…

Combinación paisajística
Es imposible cansarse de contemplar el paisaje, ya que nunca vimos montañas tan llamativas en playas tan paradisíacas junto con un aire a pueblo en el que se ve lugareños con lanchas de madera paseando turistas, casas coloridas en rincones escondidos de la costa y una mezcla tan multicultural de personas disfrutando del mar.

Dios salve a la reina de ser olvidada, sus fotos están por todas partes.

Dios salve a la reina de ser olvidada, sus fotos están por todas partes.

Banderines
La bandera de Tailandia y diversas fotos de la reina se observan en cada pueblo al que vamos. Quizás cuelgan tantas banderas porque no juegan el mundial y no tienen esa excusa para sacarla a relucir. Propongo que aprendamos de los tailandeses y llenemos la calle de banderas y fotos de San Martín ¿Qué tal?

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Juntando la cena.

Juntando la cena.

Bajo el mar
Para todos los curiosos que quieran observar el fondo del mar sin necesidad de bucear, ya conté en la primera parte del manual que nos llamó mucho la atención cómo retrocede el mar con la marea baja, lo que nos permite observar formaciones marinas que de otra forma quedarían ocultas. Vimos cangrejos del tamaño de mi mano, peces, algas, rocas, caracoles y unos gusanos transparentes que van moviéndose en la arena (estos últimos un tanto desagradables). Los locales acuden a las playas al atardecer en busca de ricos bichos de mar para los platos preparados con mariscos.

Cuando decidimos dejar Koh Phi Phi atrás compramos un pasaje de ferry a Phuket, una isla mucho más grande con varios destinos de playa. Tomar ese ferry en medio de una tormenta fue lo peor que nos pasó en todo el viaje del Sudeste Asiático hasta ahora. Sin exagerar, había momentos en los que el ferry saltaba y no volvía a tocar el agua por unos segundos, cuando impactaba con gran fuerza contra el mar. Se movía de lado a lado, de arriba a abajo. El personal de la empresa repartió bolsitas y en ese momento sentí que tenía que cerrar los ojos. Crean o no en el poder de la meditación yo logré relajarme tanto hasta el punto de dormirme aún cuando el movimiento no había cesado, los años de yoga para niños que me mandó a hacer mi mamá fueron una inversión muy sabia. Cuando abri mis ojos conté más de diez bolsas usadas en el piso, un verdadero horror.
Tomamos ese viaje y esa tormenta como una advertencia de que nuestro próximo destino iba a estar bañado por la lluvia y no nos equivocamos, Phuket no fue una experiencia de mar y sol. Lejos de preocuparnos sacamos la cámara y el diario de viajes de paseo y les traemos otro vistazo de Tailandia desde nuestras caminatas por Kata, una localidad costera de la isla de Phuket.

Verduras y noodles en salsa de tapioca.

Verduras y noodles en salsa de tapioca.

Sopa de tofu con chilli picadito, ideal para el calor.

Sopa de tofu con chilli picadito, ideal para el calor.

Arroz frito con ananá, verduras y un honguito decorativo.

Arroz frito con ananá, verduras y un honguito decorativo.

Banana chips.

Banana chips.

¿Qué comemos en Tailandia? Parte II
El Pineapple Rice se convirtió en otro de mis platos preferidos. Es una opción muy nutritiva para los vegetarianos ya que lleva, además de verduras, arroz y ananá, castañas y champignones. En Kata encontramos un puesto vegetariano que hacía platos de lo más variados (Fede pidió arroz con pato y le trajeron “pato vegetariano” a base de porotos).
Sopa de Tofu. Con tofu blanco y tofu rojo (al cual le llaman “cerdo vegetariano” y tiene un sabor dulce), cometimos el grave error de no pronunciar las palabras mágicas: “not spicy” – sin picante – y hasta el día de hoy conservamos las quemaduras en la lengua. Igual le vamos tomando gusto a lo picante y podemos manejarlo mucho mejor. Lo que antes no podríamos ni haber probado hoy se convierte en nuestro plato principal sin tantos problemas.
Banana Chips. Una señora en la playa nos comentó que preparaba estos bocaditos de banana y los compramos como snack. Desde ya les advertimos que son adictivos y altamente calóricos pero deliciosos!

Puestos como este se ganan nuestro estómago en todo el Sudeste,

Puestos como este se ganan nuestro estómago en todo el Sudeste,

El garage de una casa convertido en restaurant.

El garage de una casa convertido en restaurant.

Locales de comida rápida
Los puestos como el de la foto son los que tienen la comida más rica. La simpleza clave en el sabor, menos es más. Esta casa de familia utiliza su garage como lugar de trabajo, donde la jefa del hogar cocina deliciosos platos caseros en cinco minutos y uno puede observar todo el proceso. 50 baht (menos de 1,5 USD) por comida de mamá asiática.

Taxi a cuerda, no creo que llegue muy lejos.

Taxi a cuerda, no creo que llegue muy lejos.

Viajar es toda una experiencia
Si bien no nos subimos a un taxi vimos que son grandes, de colores y pasan música. Hay una regla fundamental que hay que aprender cuando uno viaja a Tailandia: No es el peaton quien busca al taxista. Uno camina por la calle y paran taxistas a preguntarte dónde vas… el reino del revés.

Fede regateando y la vendedora muerta de risa.

Fede regateando y la vendedora muerta de risa.

Puesto de cosas dulces.

Puesto de cosas dulces.

Mercados, cómo me gustan los mercados
Ya vamos visitando varios mercados que pronto comentaremos, siento que merecen un post aparte por su interesante dinámica. Observando a los vendedores y cómo se realizan las transacciones caí en la cuenta de que constituyen un mundo aparte. El mercado de Kata apareció cerca de nuestra guesthouse de repente, en un terreno que antes estaba deshabitado. Como durate la mayor parte de nuestra estadía llovió tuvimos mucho tiempo para recorrerlo, aún cuando las calles que se formaron entre los puestos eran de tierra y estaban embarradas.
El aroma de un mercado lo constituye una mezcla de olor a frutas -el durian predomina entre todas-, flores, satay -carne a la parrilla en brochettes- y a pescado seco, que resulta aún menos agradable a nuestras narices que el durian. De a ratos a uno le fascina el mercado, en otros momentos quiere escaparse lo más pronto posible del olor a pescado y durian, ya que juntos son una combinación fatal.
Hay tiendas de souvenirs, ropa, lencería, accesorios para celular, gorras, camisetas de fútbol. Todos invitan a conocer sus puestos con sus anuncios, todos tienen una calculadora preparada lista para aclarar todos los precios durante el regateo. El mercado es un juego y como todo juego tiene sus reglas. El regateo es ley si uno quiere conseguir un mejor precio, cuantas más bolsas tengas más vendedores tratarán de convencerte de que su puesto debe ser el siguiente que visites, el “estoy mirando” no es una opción ya que el vendedor se acerca e intenta vender y convencerte con tentadores descuentos, la frase “I don’t have money” (no tengo dinero) ahuyenta a cualquiera.

Lo más importante para disfrutar de esta experiencia tailandesa es salir con ganas de observar lo distinto. Sonidos, sabores, aromas… todo difiere de lo que estamos acostumbrados. Últimamente noto que estoy muy inmersa en la cultura asiática, por lo que me resultan familiares cosas que no deberían serlo. Aún así salgo con todos los sentidos atentos para poder transmitirles lo que se ve en las calles, que es lo más interesante.

Hasta que alguien quiera "masash" vamos a ver el facebook.

Hasta que alguien quiera “masash” vamos a ver el facebook.

Hacemos trajes, vendemos fruta y te lavamos la ropa.

Hacemos trajes, vendemos fruta y te lavamos la ropa.

Los dejo con un profundo mensaje que encontramos en el camimo.

Los dejo con un profundo mensaje que encontramos en el camimo.

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1 Comment

  • Reply Estela 17 agosto, 2015 at 10:55 pm

    Impresionante mensaje! Aun no termino de comprenderlo…

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