Sudeste Asiático, Tailandia

Bangkok: camino a la gran ciudad

21 agosto, 2015
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Nuestro último relato finalizó en Phuket, isla del sur de Tailandia, y nuestro nuevo destino era Bangkok a nada menos que 700 kilómetros. No nos gustan los viajes largos ininterrumpidos, mucho menos viajar en avión, por lo que decidimos tomarnos la situación de manera relajada e ir decidiendo en el camino.

Primer Tramo: Kata – Phuket Town
La avivada tailandesa ya nos había engañado: “no hay transporte público en Phuket, solo minivans”, así nos convenció el staff del ferry que tomamos para comprar los pasajes antes de llegar al destino. Ni bien nos bajamos vimos una parada de colectivo y entendimos que irremediablemente tenemos que confiar en nuestro insitinto, si sienten que están siendo engañados probablemente sea así. Entonces cuando tuvimos que realizar el camino inverso preguntamos en el hostel y muy amablemente nos explicaron cómo tomar el “colectivo” local, que no es más que un camión con algunos asientos en la parte de atrás, pero sale 1 dólar en lugar de 8 como la minivan. Armados con nuestras mochilas nos ubicamos en la puerta del 7 eleven como nos lo habían indicado y se acerca un taxista. No lo dejamos comenzar a hablar, le dijimos que no queríamos taxi y que estábamos esperando el colectivo muy decididos, a lo que contestó: “venía a decirles que la parada es del otro lado de la calle”. No nos sale muy bien esto de hacernos los mochileros malotes.
La cuestión es que viajamos felices y contentos en el camión que nos dejó en la puerta de la estación de colectivos. La duración del viaje fue de una hora para recorrer 20 kilómetros.

Segundo Tramo: Phuket Town – Suratthani
Entramos en la estación desesperados por comprar el pasaje, ya que eran poco más de las 11 y queríamos tomar el siguiente servicio del mediodía, teníamos miedo que no hubiera lugar pero por suerte conseguimos. Recorrimos 175km en 4 horas y media entre las cuales comimos galletitas, dormimos y le lloré al conductor que no hablaba muy bien inglés para que por favor frenara para que pudiéramos ir al baño… mi vejiga no fue hecha para aguantar mucho tiempo.

Vista de las rutas tailandesas desde el colectivo sin baño.

Vista de las rutas tailandesas desde el colectivo sin baño.

Tramo Final: Suratthani – Bangkok
Llegamos con energías, aún habiéndonos levantado a las 7 de la mañana (para los que no saben, es algo que nos cuesta mucho). Como el chofer del colectivo se ofreció a dejarnos en la estación de tren – que está muy lejos de la de colectivos – interpretamos ese gesto como una señal de que teníamos que seguir viaje y tomar ese mismo día el tren nocturno a Bangkok. Compramos los pasajes, hicimos tiempo, intentamos comprar algo para leer pero todo estaba escrito en Thai (es Tailandia, no sé qué me esperaba) y finalmente vimos llegar a nuestro medio de transporte favorito a la estación. Nuestras camas estaban armadas y habíamos conseguido los últimos lugares en la parte de arriba (las camas bajas se acaban rápido porque tienen ventana y son más espaciosas). El tren era cómodo, fue un desperdicio que el servicio fuera de calidad porque no pasamos una buena noche: el aire acondicionado estaba al máximo y dejaron las luces prendidas todo el tiempo, lo que nos dificultó un poco el sueño. A la mañana sigiente, tras 12 horas de viaje en las que recorrimos 530km, cuando pisamos la estación de tren de la capital tailandesa ya habíamos olvidado todas las incomodidades… ¡Llegamos a Bangkok!

Fede en nuestro tren-hotel.

Fede en nuestro tren-hotel.

La capital de Tailandia nos recibió radiante, permitiéndonos espiar los preparativos de un domingo a la mañana. Nuestra primera caminata involucró presenciar el despertar de los negocios, el armado de los mercados, el traslado de puestos de comida motorizados – motos que tienen un carrito anexado en el que llevan los ingredientes y utensillos para preparar comida -, familias desayunando y viendo la novela en la calle – en Asia la vida es muy externa, todo pasa en las calles, no es raro ver un televisor en la vereda-. Al doblar en un callejón encontramos un mercado ya armado: señoras conversando, intercambiando comida, riéndose a carcajadas. Pienso que estas personas puede que trabajen varias horas más que los empleados de oficina, pero el ambiente es tan familiar, se ve cómo el trabajo se disfruta, las distracciones están permitidas, el trabajo no deja de ser un motivo para juntarse y compartir comidas y momentos juntos. El día que llegamos a Bangkok no teníamos planes ni alojamiento pero lejos de preocuparnos nos sentimos muy contentos. Escribiendo este posteo releo las notas que tomé en mi cuaderno cuando visité aquel mercado dominguero y pienso cómo se complementan la escritura y la fotografía: a través de las palabras una puede capturar y transmitir las sensaciones que producen los lugares mientras se los vive.

Qué problema clasificar cables acá...

Qué problema clasificar cables acá…

Mercado dominguero.

Mercado dominguero.

Nuestra primera experiencia en un tuk tuk fue el mismo día que arribamos a la ciudad: “hello, lady, sir, you need tuk tuk? Where you go? Cheap price for you, my friend!”. No te podés escapar, están en todos lados. Los tuk tuks emergen de la nada y te buscan a gritos en la multitud. Pueden identificar a un extranjero a 20km de distancia (?). Puede que uno rechace una oferta – porque querés caminar o tomar el colectivo – y el de conductor de al lado te ofrezca el mismo servicio, creyendo que va a caerte mejor él que su compañero. No chicos, queremos caminar. Pero como esa mañana cargábamos con las mochilas y habíamos dormido poco vimos la oportunidad perfecta para experimentar un viaje en un carrito motorizado. Aquí tienen evidencia:

Advertencia: andar en tuk tuk puede ser una experiencia riesgosa pero divertida.

Advertencia: andar en tuk tuk puede ser una experiencia riesgosa pero divertida.

Ciertas cosas están prohibidas.

Ciertas cosas están prohibidas.

Carritos motorizados. A veces cuando los conductores me preguntan "tuk tuk?" Les respondo "quién es?" Y así.

Carritos motorizados. A veces cuando los conductores me preguntan “tuk tuk?” Les respondo “quién es?” Y así.

Khaosan Road, el paraìso backpacker que no recomiendo mucho. Fuimos a buscar alojamiento porque los precios eran muy accesibles para las habitaciones privadas pero también por dormidos no nos dimos cuenta de que el ruido es estruendoso en la calle cuando baja el sol. Todas las noches hasta las 2 de la mañana escuchamos reggaeton desde nuestra ventana. Lo divertido de esta calle turística es que puede ser comparada con un circo, en el que los locales se pelean por ver quién atrae más extranjeros: hacen tatuajes en las calles y te los ofrecen de la misma forma que la comida (“hello my friend you want tatoo?), como si hacerse un tatuaje no fuera una decisión importante. ¿Por qué hay tantas casas de tatuajes entonces? Porque los borrachos son sus mejores clientes. Hay bares con promociones de todo tipo “comprá 8 cervezas y podés tomarte 10”, gente gritándote y persiguiéndote para que compres tragos, chicas bailando en un local y todos los locales copiándose de la estrategia para atraer turis. Puede ser muy gracioso. Los tuk tuk están más atentos y habladores que nunca, su visión puede agudizarse en un 50% y hasta podés ser perseguido por uno de ellos tratando de convencerte que tiene el mejor precio para llegar a tu hostel que está a dos cuadras.
¿Todavía no te parece un caos? A los miles de puestos de comida, jugos, tragos, tatuajes, licencias de conducir truchas (sí, y también tarjetas estudiantiles), artesanías y ropa pueden sumarle los carritos de comida “típica” con larvas, grillos, cucas, arañitas y unos escorpiones bebé (que yo conozco como alacranes). Lejos de ser tradicional, los locales miran espantados a los turistas que compran bichos y se sacan fotos comiéndolos. Un hombre se ofreció a pagarnos los snacks si queríamos comerlos pero pasamos… aunque sé que son muy proteicos recuerden que soy vegetariana y esa excusa me libra de comer cosas asquerosas.

Qué hacer en Khaosan Road, nada típico por supuesto.

Qué hacer en Khaosan Road, nada típico por supuesto.

La calle backpacker de noche.

La calle backpacker de noche.

La cena está lista!

La cena está lista!

Una recomendación importante es tomar colectivos, nosotros pudimos conectar varios puntos utilizando transporte público y nos ahorramos unas cuantas monedas y dolores de cabeza producidos por los tuk tuk. En Bangkok tramitamos la visa de Vietnam (su embajada queda cerca del lugar en el que se llevó a cabo el reciente atentado terrorista en la ciudad, fue muy fuerte enterarse de eso ya que pasamos mucho tiempo en esa zona haciendo trámites) y para ello tuvimos que movernos unos cuantos kilómetros. Los colectivos con aire acondicionado cuestan 13 o 14 baht (0,40 centavos de dólar) y los que no tienen aire y se encuentran un poco destartalados pueden ser gratis – muchas veces nadie cobra boleto – o bien pueden costarte unos 9 baht (0,25 centavos de dólar). Uno puede divertirse tratando de hacerse entender cuando le preguntan hacia dónde va (Fede medio que aprendió Thai para explicar los lugares) y a la vez realizar una especie de city tour que los tuk tuk no permiten en sus viajes porque van muy rápido.

Viajando en la línea 2.

Viajando en la línea 2.

En nuestros últimos días en la ciudad visitamos dos atractivos: Wat Pho -el templo del Buda reclinado- y el museo del pueblo Siam (etnia predominante en Tailandia).
Wat Pho es un complejo de templos budistas en el distrito de Phra Nakhon (queda muy cerca de Khaosan Road, aproximadamente 15 cuadras que hicimos a pie) y es el primero de seis templos contruidos por la realeza tailandesa. Su importancia reside en que es el templo con mayor cantidad de estatuas de Buda en Tailandia (unas 1000, incluyendo el Buda reclinado de 46 metros de largo), fue uno de los primeros centros de educación pública en el país y se cree que el reconocido Masaje Tailandés (o Thai Masash como se escucha en las calles) tuvo sus origenes entre sus templos y monasterios.

Phra Mondob, construcción donde residen las antiguas escrituras budistas.

Phra Mondob, construcción donde residen las antiguas escrituras budistas.

Phra Maha Chedi Si Rajakarn es un grupo de 4 pagodas que homenajean a los primeros cuatro monarcas de la dinastía Chakri (dinastía que aún hoy gobierna Tailandia).

Phra Maha Chedi Si Rajakarn es un grupo de 4 pagodas que homenajean a los primeros cuatro monarcas de la dinastía Chakri (dinastía que aún hoy gobierna Tailandia).

Buda reclinado de 46 metros de largo y 15 de alto. Simboliza al iluminado alcanzando el Nirvana.

Buda reclinado de 46 metros de largo y 15 de alto. Simboliza al iluminado alcanzando el Nirvana.

Estatuas chinas de piedra, los guardias de las puertas del templo y sus alrededores.

Estatuas chinas de piedra, los guardias de las puertas del templo y sus alrededores.

El Museo Siam plantea una modalidad de aprendizaje diferente en sus exhibiciones: a través de la interacción. Para entender de qué manera se comerciaba en Indochina, por ejemplo, hay pantallas interactivas en las que uno puede jugar a representar personajes de los mercados de la época (indios, chinos, mercaderes siam, etc.) todo orientado hacia los niños – y por lo tanto – muy entretenido. El espacio cultural es una muestra de la evolución e historia del pueblo tailandés, la introducción del budismo como religión predominante y la fundación de Ayutthaya -antigua capital tailandesa- con sus mitos y verdades. No tiene desperdicio, y lo mejor es que si uno ingresa a partir de las 16hs – el museo cierra a las 18hs- la entrada es gratuita.

Qué es Tailandia hoy? Íconos de la cultura de un pueblo.

Qué es Tailandia hoy? Íconos de la cultura de un pueblo.

Maquetas que representan la antigua Ayutthaya.

Maquetas que representan la antigua Ayutthaya.

Nunca puede faltar una foto mia haciendo pavadas, esta es en la parte moderna del museo.

Nunca puede faltar una foto mia haciendo pavadas, esta es en la parte moderna del museo.

Esto es Bangkok. Conversando con viajeros nos dimos cuenta que es amada por unos y odiada por otros, nuestra recomendación es nunca guiarse por recomedaciones ajenas, así que tanto la visita a la capital tailandesa como nuestra recomendación deben ser tomadas con extrema cautela.

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1 Comment

  • Reply Estela 22 agosto, 2015 at 1:47 am

    Genial el pósteo, como siempre! Me mato el cartelito con prohibiciones en el tuk tuk! Love u!

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