Sudeste Asiático, Tailandia

Ayutthaya: una isla distinta

28 agosto, 2015
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Llega un momento en el que las ciudades nos agobian, el combo ruido-tráfico-peatones hace que las caminatas no sean tan emocionantes y las grandes distancias nos dejan los pies hinchados. Tras varios días en Bangkok planeamos un mini viaje a Ayutthaya, ciudad que fue la segunda capital tailandesa y desde 1991 es considerada Patrimonio de la Humanidad.
Me gusta mucho cuando el itinerario que vamos armando en el camino mezcla destinos urbanos, naturales y culturales. Creo que cada uno tiene lo suyo y va creando la experiencia enriquecedora que es vivir viajando, donde las urbes nos acercan a la cotideaneidad que dejamos atrás cuando armamos las valijas en casa, los destinos culturales nos enseñan más allá de lo que pudieron llegar la universidad y la escuela, y los destinos naturales se presentan como un territorio de transición en el que procesamos la información constante que vamos adquiriendo a la vez que soñamos con lo que nos gustaría ver y experimentar en el futuro. Les presentamos nuestra pequeña compaginación de Ayutthaya como destino cultural desde la parte práctica y los datos útiles hasta las experiencias y sensaciones vividas.

Cómo llegar
Hay muchos medios de transporte, pero si uno tiene tiempo lo recomendable es el tren. Desde la estación Hua Lamphong, la más grande de la ciudad, salen trenes cada 30-40 minutos y el precio es de 15 baht (sí, leyeron bien, menos de 50 centavos de dólar).
Ayutthaya se encuentra 85km al norte de Bangkok y durante el recorrido de hora y media podemos espiar un poco por la ventana la vida en las afueras de la gran ciudad, aquella rutina que transcurre de forma más lenta, se acerca más a los espacios verdes, nos muestra la otra cara -muchas veces olvidada- de toda urbe que creció a pasos agigantados. En cuanto a la parte negativa del viaje en tren tenemos el calor y la humedad de un medio de transporte estatal sin aire acondicionado… ustedes se encargarán de poner las cosas en la balanza.
¿Ya les contamos que Ayutthaya es una isla? Se encuentra en la confluencia de tres ríos y para llegar hay que tomarse una de esas lanchas de madera motorizadas que tanto nos gustan (va con ironía, por supuesto). Habiendo tomado un tren y una lancha, gastando 20 baht cada uno (más o menos USD 0,50), caminamos bajo el rayo del sol buscando alojamiento. Menos mal que acá el alojamiento abunda y caminar la isla es menos agotador que caminar Bangkok. El primer vistazo a la ciudad nos dejó contentos ya que se trata de un pueblo grande con un paisaje pintado por puestos callejeros y gente paseando en bicicleta.

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La clase de historia
Lo mejor para compreder la historia de la fundación de esta ciudad es visitar el museo Siam del que hablamos en nuestro posteo anterior. Hay unos videos animados muy entretenidos que duran entre dos y tres minutos en los cuales se explican las diversas teorías del lugar elegido. La que más nos gustó es una historia que cuenta cómo Buda, a través de la meditación, proyectó que en ese preciso lugar nacería una gran civilización. Lo cierto es que nunca explican cómo y cuándo Buda decidió tomarse vacaciones en Tailandia.
La fundación de la segunda capital tailandesa fue en el año 1350 y fue tal el esplendor de esta ciudad que para el año 1700 contaba con 1 millón de habitantes, convirtiéndose en la ciudad más poblada del mundo. En 1767 Birmania invadió Ayutthaya quemando la mayor parte de las construcciones, quedando en pie únicamente templos y palacios que en ese entonces eran construidos en piedra.
Generalmente no investigamos mucho de los lugares que visitamos antes de ir por el simple hecho de que no tenemos tiempo para hacerlo por nuestra corta planificación. En algunos casos es positivo, ya que dejamos que un destino nos sorprenda, pero recomendamos leer un poco acerca de los sitios culturales -como templos, palacios y ruinas- ya que los guías turísticos pueden ser caros y el paseo puede tornarse un poco tedioso si uno no está informado de lo que está viendo. Hagan lo que les decimos y no lo que nosotros hacemos siempre que es dar vueltas y colarnos en tours con guías para tratar de entender algo.

Parque que rodea el complejo histórico.

Parque que rodea el complejo histórico.

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Las Ruinas
No queremos romper ilusiones pero nos encontramos con muchos viajeros que compartieron nuestro sentimiento: después de pasar dos meses en el Sudeste Asiático y visitar templos en 4 países uno llega a un punto en el que el asombro dismiuye. Lo que antes sonaba así “Un templo, sacame una foto, mirá qué lindo, impresionante” hoy es un “ah, otro templo”. Hay excepciones y lo que más nos gustó del complejo de templos de Ayutthaya fue lo siguiente:

– Wat Phra Si Sanphet (Templo)
Es el más conocido y fotografiado por turistas japoneses. Es muy interesante ver cómo se conservaron los Chedis – Stupas budistas al estilo tailandés – que todos mal llaman “campanas”

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– Wat Phra Mahathat (Templo)
El nombre no suena – quizás porque no tiene “campanas” – pero si nombramos al Buda en el árbol se convierte en el ícono del complejo histórico.

Esto es lo que ocurre cuando uno se pasa la vida meditando.

Esto es lo que ocurre cuando uno se pasa la vida meditando.

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Se pueden alquilar bicicletas para recorrer las ruinas o simplemente hacerlo caminando, el complejo histórico se encuentra rodeado de parques y es ideal para un picnic o una merienda. ADVERTENCIA: fijense qué panqueques compran en la calle. Yo vi un puestito muy tentador y pedí un “panqueque de banana” pero lo que me dieron fue una patada al hígado: panqueque frito aceitoso con banana, un huevo, un cubito de 25gr de manteca derretida y lo decoraron con leche condensada… se me revuelve el estómago de solo recordarlo.
(Sí, lo comimos igual porque había hambre, lo sufrimos un poco).
Recomendamos comer helado de coco (viene dentro de la misma cáscara del coco lo cual hace que sea una comida que no produce desechos), fruta fresca de los puestos callejeros y tomarse algún juguito.

Turismo Responsable y Sustentable
¿Quién no soñó alguna vez con pasear en elefante? Si Tailandia se encuentra entre sus destinos a visitar tengan en cuenta que los elefantes en cautiverio que se utilizan para pasear turistas fueron sometidos a “procesos de domesticación” excesivamente crueles. Es ilógico pensar que un animal de tal tamaño obedezca al hombre por naturaleza. No voy a entrar en detalle, pero sepan que fomentar una industria así es cruel y detrás de los paseos y trucos de cada elefante hay mucho dolor, separación de su familia y privación de libertad. Para interactuar con elefantes libres de manera responsable pueden contactarse con santuarios dedicados al cuidado de elefantes huérfanos (ya que estos son los únicos que necesitan del hombre para su reinserción en la naturaleza). Pueden leer más sobre turismo responsable con elefantes acá.

Elefante vestido de circo, listo para atraer turistas.

Elefante vestido de circo, listo para atraer turistas.

"Estacionamiento" de elefantes.

“Estacionamiento” de elefantes.

En Ayutthaya fue la primera vez en mi vida que tuve un elefante frente a mis ojos y quedé fascinada y triste a la vez. Los ojos de todos estos gigantes animales eran tristes y sus pasos parecían cansados. Vi cómo los guías les tiraban los pelos o les pateaban la cabeza para que dejaran de caminar, hicieran algún truco o simplemente no interrumpieran el paseo para hacer algo tan básico como comer. A veces la insensibilidad humana frente al dolor ajeno me deja sin palabras (Hoy el posteo no termina con un final feliz pero esperamos poder escribir acerca de elefantes libres pronto).

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1 Comment

  • Reply Marcelo 1 septiembre, 2015 at 2:14 am

    Muy lindo relato, me encantó!

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