Sudeste Asiático, Tailandia

El mercado flotante de Amphawa

31 agosto, 2015
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Existen varios mercados flotantes en los alrededores de la capital tailandesa, se dividen principalmente en dos grupos: para turistas y para locales. Ya sabemos que todo lo que se encuentra especialmente promocionado para el extranjero tiende a ser un show montado con el objetivo de vender souvenirs así que descartamos esa opción. El Mercado de Amphawa se orienta al turismo tailandés y es por eso que lo fuimos a conocer.
Desde Phuket, cuando la lluvia no nos permitió disfrutar de la playa, que vengo estudiando minuciosamente los mercados tailandeses. ¿Por qué llaman tanto mi atención? En medio de tanto desorden, a medida que uno va mimetizándose con su entorno, pueden encontrarse similitudes, identificarse personajes recurrentes y afilar las técnicas de regateo para optimizar las compras. En este pequeño ensayo comentaremos -yo con texto, Fede con fotos- lo que nos gusta, sorprende y divierte del mundo de los mercados… y lo que no también.

Muchas veces ni entendemos lo que venden, pero es parte de la diversión.

Muchas veces ni entendemos lo que venden, pero es parte de la diversión.

Callejones del mercado

Callejones del mercado

Los puestos nunca siguen un orden lógico. Yo no pido que haya una secuencia pero ¿Qué necesidad hay de tener tres puestos de panqueques con el mismo menú uno al lado del otro? Una se imagina que el primero en poner un puesto de panqueques fue exitoso y los demás le arruinaron el negocio, ahora todos se pelean por querer venderte en vez de utilizar esa energía en diferenciarse de la competencia. Hay veces en las que identificamos “sectores” de un mercado: por ejemplo, si querés bebidas solo podés conseguirlas al principio, a medida que avanzás vas a ver que nadie más ofrece.
Otro dato interesante es que los puestos se arman en cualquier lado, incluso obstaculizando el paso del peatón. El mensaje es claro: ¡no camines más, comprame a mí!

Por acá todos ofrecen cenas en sus barcos-cocina...

Por acá todos ofrecen cenas en sus barcos-cocina…

Por acá nadie nos vende nada...

Por acá nadie nos vende nada…

Los olores irán transformando tus sensaciones. Mientras todo huela bien caminás como en un paseo, ahora cuando uno llega al durian o al pescado seco uno puede desarrollar unas fuertes ganas de irse a un shopping. Tranquilos que pasa rápido. Lo interesante es poder identificar distintas cosas mediante el olfato, fue así como terminamos comiendo unos choclos a la parrilla riquísimos. Como el puesto estaba escondido comenzamos a oler y ver gente caminando con choclos que nos confirmaban la existencia de un puesto que los vendía, fue así cómo nos dedicamos a buscarlo.
Personalmente detesto cuando pongo muchas expectativas a una comida y termina siendo mala. En el mercado me pasó de ver una señora vendiendo “Garlic bread” (pan de ajo) que es una de las cosas que más extraño de Australia y, entusiasmada, le pedí de su producto. Me entregó una bolsita con tostaditas, a lo cual pensé que no importaba siempre y cuando fueran de ajo pero cuando me llevé la primera a la boca me desilusioné al comer galletitas dulces (?). En otro mercado me pasó de pedir un “Ice Green Tea” (Té verde con hielo) y que me dieran una bebida verde fluor con sabor a tutti frutti. Los tailandeses no tienen mucha idea de los productos extranjeros, pero no se preocupen que de comida tai sí que saben.
Los ruidos del mercado también cambian. En el mercado flotante no tenemos autos, pero sí karaoke melancólico en vivo (¡Es un mercado, canten con alegría!). Cuando miren las fotos e imaginen el ambiente no se olviden que la música no es uno de los fuertes del país.

Esto no olía muy bien...

Esto no olía muy bien…

Esto un poquito mejor...

Esto un poquito mejor…

Lo interesante de los mercados es la posibilidad de probar distintas comidas, snacks y bebidas que quizás de otra forma no encontrarías en las calles de una ciudad. Los precios son bajos, las porciones son chicas y los banquitos de madera a orillas del río dan pie a una velada fuera de casa, por más que la música no sea buena. La locura del mercado se concentra en un solo área y a medida que nos alejamos podemos sentarnos a disfrutar de lo que ocurre, lo que comemos, lo que vemos y escuchamos. Viajar implica tanto movimiento como reflexión, para comprender el lugar donde se está uno tiene que mantener los pensamientos en el presente. Esta técnica también nos va a ayudar a no perder la capacidad de asombro… un mercado flotante no es algo que se vea todos los días.

Bolitas con relleno sorpresa porque la vendedora no hablaba inglés (tres fueron dulces y uno con algo de carne)

Bolitas con relleno sorpresa porque la vendedora no hablaba inglés (tres fueron dulces y uno con algo de carne)

Fede y su tortillita de calamar.

Fede y su tortillita de calamar.

Los distintos puentes que cruzan el río nos permitieron zigzaguear en busca de comida más rápido. También nos dieron distintas vistas del mercado flotante, permitiéndonos localizar bocaditos tentadores a mayor distancia.
Si bien nuestra visita fue un viernes y es el día más tranquilo para este lugar, nos llevamos una hermosa impresión de estos negocios en barcas, donde la comida es servida con la misma calidez que en los restaurantes locales. Algo que se nota mucho en todo el Sudeste Asiático es cómo el brindar alimento continúa considerándose un acto humano más que un negocio lucrativo. La comida, por más económica que sea, tiene que estar bien presentada y contener alimentos frescos, además -por supuesto- de estar preparada por gente de familia, personas que saben las mil y un recetas para llevar los platos a la mesa.

Vista desde uno de los puentes.

Vista desde uno de los puentes.

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Datos Útiles
Para llegar hasta el Mercado de Amphawa uno puede tomar combis que salen cada hora desde Victory Monument en Bangkok. La distancia es de 80km que se recorren en casi dos horas, por lo que recomendamos hacer noche si quieren hacerlo tranquilos aunque también hay servicios de noche cuando el mercado termina (aproximadamente a las 21hs). El alojamiento más económico se encuentra entre las calles del mercado mismo y ronda los 400 bahts para una habitación doble con ventilador. Todo alojamiento fuera del mercado, si bien es de mejor calidad, no baja de los 900 bahts por una habitación doble.

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1 Comment

  • Reply Marcelo 1 septiembre, 2015 at 2:26 am

    Impresionante mercado, debe ser una experiencia única. Habrá mas de estos, ademas del preparado para turismo?

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