Sudeste Asiático, Vietnam

¡Bienvenidos a Vietnam!

22 septiembre, 2015
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Día 1: Ho Chi Minh con Thao, Giang y Vu
Salimos un domingo por la mañana temprano desde Phnom Penh con destino a Ho Chi Minh (antiguamente llamada Saigón) nuestra primera parada en Vietnam. A Fede le llamaba muchísimo este país y decidimos que nuestro recorrido en tierras vietnamitas durara un mes, exactamente el tiempo por el que nos daban la visa.

Ho Chi Minh es la ciudad más grande de Vietnam y de eso nos dimos cuenta apenas llegamos. Las calles son un caos de motocicletas, no existen los semáforos, está super poblada y a la vez observamos gente haciendo su vida en las veredas, infinitos puestos de comida callejeros. Tomamos la buena decisión de hacer couchsurfing y eso hizo de nuestra primera parada en el país algo inolvidable. Nuestro anfitrión Thao y su amigo Giang estaban esperándonos en la parada del colectivo listos para llevarnos en sus motos. No les voy a mentir, me dio muchísimo miedo en ese momento, pero luego se volvió adictivo, hay toda una adrenalina en viajar en moto por Ho Chi Minh.
Iba observando la cantidad de calles y callejones que tiene la ciudad, cada una abierta a diferentes posibilidades… algo así como elige tu propia aventura. En este caso dejamos la planificación de la aventura para Thao porque estaba muy entusiasmado de recibirnos, fuimos sus primeros huéspedes a través de esta red social. Como no habíamos almorzado nuestros nuevos amigos vietnamitas nos llevaron a un puesto de Phở, el plato típico del país que consiste en una sopa de fideos de arroz con pollo, cerdo, vaca o todos estos juntos. Jamás pudimos pronunciar bien su nombre, le decíamos “fo” y se reían, porque es más como “fa” pero tampoco. En todo caso siempre hay un cartel para señalarlo. A Fede le gustó muchísimo, yo no lo probé porque no como carne (a los vegetarianos siempre nos encajan arroz frito).

En moto por Ho Chi Minh

En moto por Ho Chi Minh

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Panza llena, corazón contento. Continuamos camino hasta lo de Thao, nos instalamos en su pequeño departamentito y fuimos recibidos con gritos y aplausos de sus vecinos, nos cayeron muy simpáticos. Thao vive con un amigo en un departamento que le presta su tío, el único problema que tiene su casa es que no hay colchones… ¡así que todos duermen en el piso! ese desafío iba a ser difícil de superar.
Pasó la tarde y nos preparamos para la noche. Thao, Giang y Vu (otro amigo de Thao) iban a llevarnos a comer, tomar café y hacer un city tour nocturno por Ho Chi Minh, estábamos más que entusiasmados, por esto mismo hacemos Couchsurfing.
En Vietnam hay muchos restaurantes vegetarianos y la comida que hacen es muy buena. Esa noche tuve la oportunidad de probar el Phở vegetariano mientras charlábamos con Thao (pequeño detalle, ni Giang ni Vu hablaban inglés pero igual querían ser nuestros amigos). Entre los tres nos invitaron la cena, y para agradecerles les propusimos invitar nosotros el café. De todos los lugares en Vietnam a los que fui Ho Chi Minh es el que tiene el café más rico. Vu compró helado frito (sí, así como leen) y nos empachamos de comida, ese postre es una bomba.

Cena vegetariana

Cena vegetariana

Basílica de Notre-Dame

Basílica de Notre-Dame

Tras regresar del city tour compramos unas cervezas Saigon y maníes listos para jugar a las cartas. “Enséñenme un juego argentino” nos pidió Thao, y como no sabemos jugar al truco les explicamos como jugar al “chancho va”. El resultado fue extremadamente cómico, los vietnamitas se entusiasman demasiado con este juego, no querían irse a dormir.

Fede explica las reglas: el que pierde se toma la cerveza caliente que queda (?)

Fede explica las reglas: el que pierde se toma la cerveza caliente que queda (?)

Día 2: Ho Chi Minh con Na
Thao es ingeniero electrónico y trabaja de lunes a viernes, por lo que al siguiente día nos dejó en el centro de la ciudad y quedó en pasarnos a buscar cuando finalizara su jornada alrededor de las 5 de la tarde. Los vietnamitas nos estaban cayendo muy bien, por lo que quedamos con Na – otra couchsurfer – para encontrarnos y pasar el día. Mientras esperábamos a Na en una plaza se nos acercan dos estudiantes a charlar con nosotros para poder mejorar su inglés. Tan bien nos llevamos que intercambiamos números y quedamos para vernos al siguiente día. Apenas terminamos de hablar con Minh y Giang (nuestros nuevos amigos) conocimos a Na, una chica super sonriente preparada para mostrarnos la ciudad. Nos subimos a un colectivo y fuimos a visitar el distrito 5, uno de los barrios chinos más grandes de la ciudad. Visitamos el mercado Binh Tay y algunos templos, Na es una excelente guía de su ciudad.

Interior del mercado, es un laberinto de cosas!

Interior del mercado, es un laberinto de cosas!

Uno de los tantos templos chinos que visitamos

Uno de los tantos templos chinos que visitamos

Con Na frente al edificio del ayuntamiento.

Con Na frente al edificio del ayuntamiento.

Para la cena Thao y Gian nos llevaron al distrito 2 por un túnel subfluvial con la intención de hacer un picnic. Llovió a cántaros todo el tiempo así que nos refugiamos bajo una lona de un puesto callejero y compramos unas bebidas como excusa para quedarnos. La gente del puesto era toda local y nadie hablaba una palabra de inglés, sin embargo se encargaron de que nosotros los extranjeros estuvieramos a salvo bajo techo, me parecieron muy simpáticos (sobre todo la señora que vendía bebidas que nos hablaba en vietnamita muy entusiasmada). No sabíamos muy bien cómo ibamos a regresar a casa de Thao con el diluvio, todos teníamos cosas importantes en la mochila que no podían mojarse. Al final Thao nos compró unos ponchos de plastico para la lluvia y como todos eran de diferentes colores nos autodenominamos los Teletubbies Vietnamitas.

Camino a nuestro picnic.

Camino a nuestro picnic.

Vista del centro de la ciudad (distrito 1) desde el otro lado del río (distrito 2)

Vista del centro de la ciudad (distrito 1) desde el otro lado del río (distrito 2)

Teletubbies en Vietnam, qué ocurrentes (?)

Teletubbies en Vietnam, qué ocurrentes (?)

Día 3: Ho Chi Minh con Giang 2 y Minh durante el día – Salida con Giang 1 y Thao
Tenemos dos amigos vietnamitas de nombre Giang que se pronuncia algo así como “Zang” y significa río. Para referencias del post los llamaremos Giang 1 (el amigo de Thao a quien conocimos primero) y Giang 2 (uno de los estudiantes que conocimos en la plaza).
Minh y Giang 2 nos llevaron a caminar por la ciudad, como volvió a llover decidimos ir al Museo de la Guerra (la guerra que nosotros conocemos como guerra de Vietnam, para los vietnamitas es la guerra americana), al cual Minh no había ido aún. Es un lugar muy interesante para visitar ya que contiene toda la historia del conflicto bélico en fotos. Existen muestras muy impactantes, a veces no entiendo muy bien el oficio de ser fotógrafo de guerra donde al pie de tu trabajo se explican cosas como “encontré a este hombre en el suelo, luego de tomarle la foto escuché un disparo”.
Otra de las cosas que llamó mi atención fue el ver fotografías de chicas vietnamitas luchando por su país, con el uniforme militar, peinadas con dos trenzas, aprendiendo a disparar. Encontré referencias de chicas de 19 años que participaron del conflicto, algo muy distinto a la realidad que vivimos nosotros e incluso los mismos vietnamitas hoy en día.

Foto comocida como "La niña del napalm"

Foto comocida como “La niña del napalm”

Minh (izq.), nosotros y Giang (der.)

Minh (izq.), nosotros y Giang (der.)

Thao me manda un mensaje “Do you want to listen to music?” (¿Quieren escuchar música?) a lo cual le respondimos que sí, por más que no entendieramos bien a dónde iba a llevarnos esa noche, solo esperábamos no tener que escuchar mucha cumbia vietnamita (que es como cumbia vieja pero con sonidos chinos, bizarrísima). El plan de la noche era ir a un bar y ya en el estacionamiento nos recibieron con la mejor onda: unos vietnamitas cincuentones nos regalaron unas cervezas solo por ser extranjeros (o quizás por ser argentinos porque cuando les contamos dijeron “Messi Messi” muy contentos). El bar se llama “Acoustic” y es muy recomendable, se juntan bandas locales a tocar temas conocidos en inglés, lamentablemente no sabemos donde queda porque nos llevó nuestro host 🙂

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Esta banda nos gustó mucho, se llamaba "weed elephant" (?)

Esta banda nos gustó mucho, se llamaba “weed elephant” (?)

Día 4: Ho Chi Minh con Na y Thao
El último día quisimos visitar los túneles de Cu Chi, una red de túneles de 250km de largo la cual conectaba distintos lugares de reunión durante la guerra de Vietnam para que los soldados comieran o prepararan sus armas. Este sitio histórico se encuentra a 70km de Ho Chi Minh por lo que contratamos un colectivo que nos llevara por solo 5 dólares con guía incluído. Pudimos adentrarnos en uno de los túneles, ver los diferentes puntos de reunión y aprender acerca de las trampas que ideaban los vietnamitas para defenderse de los estadounidenses quienes tenían mejores armas. Es muy interesante observar y escuchar acerca de las ocurrencias de este pueblo en busca de su liberación. El sistema de túneles les permitía esconderse y a la vez atacar a su enemigo desde diferentes puntos con el fin de desorientarlo. Si hay una nación que supo resistir el imperialismo esos son los vietnamitas.

Fede escondiéndose en el túnel.

Fede escondiéndose en el túnel.

Trampas.

Trampas.

Interior del túnel.

Interior del túnel.

El tour de la mañana finaliza a las 14hs, lo que nos dio el tiempo justo para comer y encontrarnos con Na, quien tenía entradas para ir al teatro de la ciudad. Lo que pensamos que sería un show musical terminó siendo una clase teórica acerca de la música barroca… que afortunadamente era dictada por un profesor estadounidense porque si era en vietnamita me dormía. Na no paraba de pedirnos disculpas cuando finalizaron las dos horas de teoría de la música (de la cual no entiendo ni entendí mucho, claramente iba dirigida a otro público) pero quedamos contentos de poder ver el teatro por dentro y de pasar tiempo con nuestra amiga. Además fue bastante cómico ver cómo la gente se iba durmiendo a medida que avanzaba la clase (?)
Para despedirnos de Thao elegimos un local para cenar tranquilos y conversar un buen rato. A nuestros amigos vietnamitas les compramos camisetas del equipo argentino de fútbol en el mercado como recuerdo y quedaron super emocionados.

Nos encanta Vietnam. Leimos muchas críticas acerca de su gente pero nosotros no paramos de encontrar gente hospitalaria, amigable y feliz de simplemente compartir tiempo con nosotros. Este relato es tan solo el comienzo de un viaje que duró un mes, Vietnam está lleno de sorpresas.

Giang y Thao con las remeras que les regalamos.

Giang y Thao con las remeras que les regalamos.

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