Sudeste Asiático, Vietnam

Instrucciones para sobrevivir a un día de viaje con lluvia

10 noviembre, 2015
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Nos despierta el conductor del colectivo nocturno
– ¡Ninh Binh, Ninh Binh!
No podíamos haber llegado, así que seguí durmiendo. Las 10 horas de viaje me las pasé en la misma posición, con miedo a caerme del asiento (Estaba en los asientos de arriba. Si bien había una división de plástico que se suponía me serviría de soporte, estaba rota y por el espacio entre la división y mi asiento podía caerme fácilmente). Fede no la estaba pasando mucho mejor, le tocó dormir en el medio (estábamos en el último asiento que es para que duerman tres personas una al lado de la otra) escapando del vietnamita que quería dormir cucharita, la verdad que lo envidié todo el viaje a ese hombre, durmió como un bebé. Como si esta situación incómoda no fuera suficiente el conductor manejó como un loco toda la noche, realmente pensé que ibamos a chocar.
El conductor no para de gritar Ninh Binh, el nombre de la ciudad donde nos tenemos que bajar, y es ahí cuando me doy cuenta de que realmente llegamos (no tenía mucho sentido porque todavía era de noche) y sacudo a Fede, agarro mis cosas y corro a la puerta. No sabíamos si estábamos efectivamente en Ninh Binh o no pero nos vimos obligados a creerle al conductor.
En todo el Sudeste Asiático van a sentirse bien recibidos al llegar a un lugar nuevo: siempre habrá alguien esperándolos para venderles algo. Esta no fue la excepción, y un hombre en moto nos ofreció alojamiento.
– ¡Chip rum, chip rum (cheap room, cuarto barato), 8 dolars!
Mientras Fede buscaba el mapa en la compu yo callé al vendedor (no hay nada más feo que despertarse con las promociones asiáticas, estaba de un humor terrible) y le dije que no queríamos nada, que se fuera… pero lejos estuvo de moverse. Fede me cuenta que estamos cerca del centro pero que no sería mala idea ir a ver el cuarto que nos ofrece, después de todo 8 dólares es muy barato y necesitamos dormir, eran las 6 de la mañana.

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1. Buscar un lugar donde dormir.
Comienza a llover y como vimos que la habitación era linda (buenos colchones, baño privado, ventana, wifi) nos quedamos.
2. No compre ningún tour cuando está dormido.
Había muchas cosas para ver en Ninh Binh y no sabíamos cómo abarcarlas en un día. El hombre del hotel no era tonto y nosotros estábamos muy dormidos, así que nos ofreció un tour en moto. La idea original era ir en bici o caminando pero al ver las distancias y la lluvia nos desanimamos, la otra opción era quedarse en la cama y seguir viaje mañana sin ver Ninh Binh. En un ataque de impotencia compré el tour, me tiré en la cama y no me importó nada. No vine hasta el otro lado del mundo para quedarme con ganas de hacer cosas.
Nota: el precio del tour no era caro, 10 dólares por el día por la moto, el chofer y el combustible para que nos llevara a ver 3 atractivos. Que no me guste comprar tours armados es cosa mía, tanto a Fede como a mi nos gusta más manejar nuestros tiempos.

Paseando con los cabritos.

Paseando con los cabritos.

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3. Cuando llueve torrencialmente y usted compró un tour debe aceptar las consecuencias.
Dormimos hasta las 10 de la mañana, y cuando sonó la alarma me desperté de un sobresalto: ¡llueve a cántaros y yo compré un tour en moto! Esperamos un rato en el lobby y cuando la lluvia se tomó un descanso salimos con los pilotos puestos, desanimados por el día feo.
4. Disfrutar el momento.
Al prinipio me enojé porque había mucha niebla y no podía apreciar bien el paisaje del lugar. Luego comencé a adoptar una mirada más positiva: sigo en Vietnam, la gente que veo pasar es diferente, hay patos al costado de las calles, los nenes pasean en bicicleta al lado mío, las construcciones son distintas. Ante los ojos del explorador todo es sorprendente, aquel día fue el único que pasé en Ninh Binh y lo disfruté porque yo quise, aún teniendo todas las de perder.

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5. Si sale lleve paraguas.
La primer parada consistió en tomar una balsita a través de un río. Un vietnamita remaba con los pies (?) y nosotros admirábamos el paisaje. Menos mal que llevé paraguas porque se llovió todo. Lo más llamativo del paseo es que nos adentramos en unas cuevas impresionantes, completamente a oscuras llenas de murciélagos, todo a través del río. El vietnamita llevaba una linterna que apagaba de vez en cuando para que notáramos el grado de oscuridad en el que estábamos… realmente impresionante, las cuevas no dejan de sorprendernos.

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El final de la cueva.

El final de la cueva.

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Vista de la parada número 2, en las afueras de un templo budista.

Vista de la parada número 2, en las afueras de un templo budista.

Lleven paraguas...

Lleven paraguas…

6. Un poco de ejercicio no viene mal, todo esfuerzo tiene su recompensa.
Al pie de una montaña no muy alta compramos la entrada a un mirador. No separaban 500 escalones desde ahí hasta la cima, escalera con adornos de dragones y otros motivos asiáticos. Poco a poco fuimos avanzando, a pesar de la lluvia, los escalones resbaladizos y el cansancio que traíamos encima. Llegar a la cima fue el climax del día, la vista era maravillosa, los días de lluvia hacen que todo se vea distinto, le dan una mística especial al lugar. Por supuesto que además nos permitió disfrutar de nuestras actividades sin transpirar todo el día. ¡Viva la lluvia!

Las escaleras sin fin...

Las escaleras sin fin…

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7. No te olvides el equipo de mate.
Ahí mismo en la cima nos dieron ganas de tomar unos mates, sentarnos a contemplar el paisaje y si encontrábamos algo dulce también le sumábamos al combo. Pero no, por supuesto que no teníamos mate, anótenlo para la próxima.

Recomendamos pasar más tiempo en Ninh Binh si no tienen un itinerario ajustado – Vietnam es un caso complicado en el Sudeste porque solo otorgan visas por 30 días y uno quiere ver y hacer todo en el país -. Definitivamente volveríamos, existen infinidad de actividades al aire libre para hacer, la ciudad está rodeada de naturaleza y el clima es distinto al del sur, el calor deja de ser tan agobiante y nos da un respiro. Desde Phong Nha o Hue se llega en colectivo (es el mismo que va a Hanoi, Ninh Binh es la parada anterior). En nuestro caso constituyó parte del camino a Cat Ba, nuestro destino base para visitar Halong Bay… pero esa es otra historia 🙂

Vistas panorámicas desde la cima

Vistas panorámicas desde la cima

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