Laos, Sudeste Asiático, Vietnam

Por la puerta de atrás: un viaje poco tradicional de Vietnam a Laos (1)

4 diciembre, 2015
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Opción 1: Volar de Hanoi a Luang Prabang. Gastar arriba de 100 dólares, perderse el paisaje, saltarse aventuras.
Opción 2: Sleeping bus Hanoi-Luang Prabang. Más de un día entero en un colectivo, ver el camino simplemente como una sucesión de imagenes a través de una ventanilla, saltarse aventuras.
Opción 3: Comprar un pasaje de Sapa a Dien Bien Phu (ciudad vietnamita fronteriza con Laos), viajar sin prisa ni planes, aventurarnos a trazar por nuestra cuenta el camino que no está marcado.

Comenzar el viaje por el Sudeste fue relativamente sencillo, a través de fotos y relatos ajenos pude hacerme una idea de lo que llegaría a ver, sentir y experimentar, no del todo claro pero sí un boceto, podía darle alguna forma en mi mente. Con el viaje de Vietnam a Laos no hubo forma de anticipar lo que nos esperaría, no había muchos relatos, no había especificaciones, simplemente no sabía con qué iba a encontrarme. A ciegas, confiando más en nuestro instinto que en los hechos, compramos un pasaje de Sapa a Dien Bien Phu, un viaje que duraría 10 horas y atravesaría la zona montañosa del norte de Vietnam.

Camino a Dien Bien Phu

Camino a Dien Bien Phu

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Sapa – Dien Bien Phu
A eso de las 7 de la mañana pasa a buscarnos una combi, en la cual viajaban algunos locales y dos estadounidenses. No hicimos sociales en esa parte del viaje, todos estábamos cansados y necesitábamos dormir. A las pocas horas paramos en Lai Chau y lejos de encontrarnos cerca de nuestro destino el único objetivo de la parada fue movernos a un colectivo más grande. Recuerdo el viaje como fragmentos aislados, dormí mucho, leí un poco, miré por la ventanilla un buen rato. Acercándos al final del viaje nos dejaron en Murong Lay para almorzar. Uno de los estadounidenses y Fede comieron Pho con “pollo” (en realidad solo era piel), yo pedí fried noodles pero estaban tan bañados en aceite que no pude comerlos, el otro estadounidense pidió café.
Al llegar a Dien Bien Phu todos los extranjeros decidimos pasar la noche en un hotel frente a la estación de colectivos, el único servicio a Muang Khua (primer pueblo de Laos) parte diariamente a las 5 de la mañana y nadie tiene ganas de caminar a esa hora.
Cuando salimos a buscar la cena se nos unió Tom, uno de los estadounidenses. Tom tenía 51 años, es ingeniero naval y trabajó en Irak 9 meses. Sin conocernos nos contó que le pagaban 600 dólares al día en Irak y estaba viajando con esa plata – qué suerte la de Tom. Nuestro nuevo amigo era un poco acelerado, se entusiasmaba por cualquier cosa y esa misma noche nos dimos cuenta de su bipolaridad. Algunas de sus frases célebres en el viaje (les anticipo que nos siguió hasta Luang Prabang) son las siguientes:
– I love this place, this is the real Vietnam
– I can’t wait to get out of here, this place is so booooring, there’s nothing to do. Where’s the party?
– Have you been to Da Nang? I looooove Da Naaaang.
– I want to go to one of those karaoke places, that sounds like fun.
– I want to go to sleep, this place is boooring.

Tom no tenía un botoncito de stop, simplemente no se callaba nunca. Caminamos, como diría Tom, por el verdadero Vietnam, un pueblo que no visita nadie, un pueblo que existe para sus habitantes y no para el turista. Dato curioso: en un kiosko donde paramos a comprar un postre encontramos una caja de Butter Toffees, Arcor no tiene límites, la compramos a 2 dólares y le convidamos caramelos de dulce de leche derretidos a Tom.

Esto compramos por 50 dongs!

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Últimas imagenes de Vietnam

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Dien Bien Phu – Muang Khua
A las 5 quedamos en encontrarnos con Tom en la estación de colectivos. Nuestro compañero de ruta se acercó a un puesto y comenzó a comprar el desayuno: “dame tres sanguches, galletitas, jugos, moon cakes, caramelos y este yogur que está fuera de la heladera y se ve rico”. No teníamos hambre pero Tom nos llenó las manos de comida y le dejó todos los billetes que encontró al vendedor (quien tenía cara de haberse ganado la lotería). Para Tom el dinero no era un problema, todo era tan barato que sentía que no podría gastarse nunca la plata que ganó en Irak, un amigo generoso nos tocó.
Una vez que nos acostumbramos a la bipolaridad de Tom y sus comentarios nos reíamos con él y le seguíamos el juego. Llegar a Muan Khua demoró menos de lo que esperábamos: en dos horas cruzamos la frontera y en otras dos llegamos a destino. En la frontera conocimos a un oficial vietnamita que no solo nos cambió los dongs a kips a buen precio (lo calculamos y todo) sino que nos preguntó acerca de nuestra experiencia de viaje, muy interesado en obtener feedback de nuestras impresiones.
Muang Khua era un paraje, un pequeñísimo pueblo con una calle principal, un solo restaurante con menú en inglés y aproximadamente 10 extranjeros en total. Cuando llegamos éramos los únicos que no pertenecíamos al lugar. La primera diferencia notada entre Vietnam y Laos no fueron los razgos distintos de sus habitantes ni la diferencia de idiomas, fue el hecho de que nadie nos quiso vender nada. A diferencia de Vietnam en Laos uno tiene por poco que rogarle a la gente que te atienda, no están apurados, no te están presionando todo el tiempo. Llegamos a pensar que no había alojamiento porque nadie nos fue a esperar. Una vez que entendimos que todo en Laos funciona diferente apreciamos la paz que nos daban los laosianos, en ningún lugar nos sentimos con tanta flexibilidad para elegir y decidir sin vernos atosigados de vendedores. Dejamos nuestras mochilas en una homestay y salimos a caminar; no tardamos mucho en recorrer el pueblo pero nos llevamos una hermosa impresión: gente muy simpática saludándonos con un cálido Sa-bai-dee (hola en laosiano), chicos jugando al fútbol en la calle, mujeres viendo la novela laosiana fuera de sus casas. La paz de estos lugares en los que la sociedad moderna aún no se ha instalado del todo me vuelan la cabeza ¿Sería capaz de vivir ahí? ¿Cuáles serían mis metas y aspiraciones? ¿Qué escribiría? ¿Conseguiría libros?
Mientras nosotros merendábamos Tom cenaba. Ya estaba odiando Muang Khua cuando se le ocurrió que tal vez habría fiesta en algún lado y lo seguimos. Si bien no encontramos fiesta, nos topamos con un laosiano que hablaba muy bien inglés y nos invitó a jugar un juego que no entendimos, como no pudimos integrarnos abandonamos la única diversión del pueblo. Muang Khua no tiene luces, caminábamos con una linterna que tenía Tom. Conocimos una pareja de franceses que estaba haciendo el mismo tramo que nosotros y quedamos en encontrarnos por la mañana para tomarnos el primer bote a Muang Ngoi.

Vista desde nuestro restaurant favorito en Mung Khua

Vista desde nuestro restaurant favorito en Mung Khua

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Por la mañana Tom dijo que sin importar cuánto tardara él se iría a Luang Prabang ese mismo día porque no aguantaba más el aislamiento. Como siempre no lo tomamos muy en serio y partimos hacia el río desde donde saldría el bote a Muang Ngoi. Esperando juntar gente armamos un grupo de viajeros: Stephan, un alemán recién jubilado que viajaba el mundo con su gorrita del Che Guevara; La pareja de franceses que nos cruzamos la noche anterior muy tranquilos, no soportaban a Tom; Juan, un español con un corazón gigante que estaba de vacaciones por Laos. Así, los únicos seis viajeros en esta parte del mundo, emprendimos un viaje en bote hasta un lugar del que nadie sabía mucho… en medio del camino Tom cambió de opinión “el lugar suena lindo, mejor me bajo con ustedes, me gustan los pueblitos”.

Continuará

Info Útil
** El pasaje de Sapa a Dien Bien Phu cuesta 10 dólares y se compra en el hostel en el que uno se está quedando (todos lo venden al mismo precio). El viaje tarda entre 9 a 10 horas, el camino es sinuoso y hace solo una parada para comer, por lo que es una buena idea llevarse snacks.
** En Dien Bien Phu dormimos en una homestay por 10 dólares la noche, con aire acondicionado y baño privado, se encuentra justo en frente de la estación de colectivos. Para cenar tuvimos que caminar unas 20 cuadras porque no hay mucha vida en la zona de la estación.
** El pasaje de Dien Bien Phu a Muang Khua cuesta 115.00 dongs (menos de 6 USD), se compra en la estación y el precio está escrito en un cartel afuera de la boletería (así que chequeen por si cambió). El único servicio sale diariamente a las 5 de la mañana.
** La visa de Laos cuesta 30 USD para argentinos (está escrito en un papel en la oficina de migraciones) y después les van a querer cobrar USD 1 por el sellito en el pasaporte, USD 2 de impuesto al turista, y otros dos dolares más para que les tomen la fiebre y les den la aprobación médica para entrar. Es inútil discutir el precio porque tienen cartelitos para todo y dicen que es oficial, la verdad es que no investigamos mucho así que les pagamos y listo. Al parecer si cruzan un fin de semana también cobran más. Estos laosianos tienen cartelitos para todo, se ve que más de uno les discute.
** En Muang Khua dormimos en una homestay nuevísima por 9 dólares la noche, no sé si tenía nombre pero no va a ser difícil encontrarla. El único restaurant con menú en inglés se encuentra camino al río.
** En Laos la moneda utilizada es el kip. 8.000 kips equivalen a 1 USD 🙂

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