Laos, Sudeste Asiático

8 Rincones de Luang Prabang

13 diciembre, 2015
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Stephan, Tom y nosotros, los “argentines” como nos apodaba nuestro amigo, nos encontrábamos en una minivan sin espacio y sin suficientes ventanillas condenados a pasar 4 horas en ese estado para lograr el tan ansiado objetivo de esta parte del viaje: llegar a Luang Prabang. Algunos la pasamos mejor que otros, yo por ejemplo caí en uno de esos sueño-desmayos en el hombro de Fede y solo recuerdo haberme despertado para intentar en vano cerrar la boca. No debe haber sido la mejor imagen mía para dejarle a los viajeros pero poco y nada me importó.
Tuvimos la suerte de compartir viaje con Will y Poppy, una pareja de ingleses que se encargó de negociar el viaje en tuk tuk por nosotros – resulta que la minivan te dejaba en las afueras de la ciudad. Los papás de Will viven en Vientianne y él habla un poco de laosiano así que estuvimos salvados.
Al separarnos del grupo Tom y nosotros comenzamos a buscar alojamiento. Sorprendentemente nuestro amigo decidió abandonarnos apenas vio un Lodge, dijo que esta vez quería algo de lujo. La vida comenzó a ser muy silenciosa a partir de ese momento, nos gustó mucho la paz. Al caminar por Luang Prabang nos desesperamos un poco viendo que todos los alojamientos pedían entre 20 y 30 dólares por la noche, por suerte encontramos una casa antigua frente al río con los precios de las habitaciones escritos en un pizarrón: “Fede ahí dice 10 dólares” y nos inundó la felicidad al encontrar ese rinconcito con aire, agua caliente y colchones nuevos. Para mejorar la situación resuta que también teníamos balcón con vista al río ♡

Atardecer sobre el río Mekong

Atardecer sobre el río Mekong

1. El Mercado Nocturno
Si tuviera que elegir un punto de encuentro es difícil pensar en un mercado donde camina tanta gente a la vez pero por el contrario estas cuadras repletas de vendedores y artesanías se convirtieron en el lugar más frecuentado no solo por nosotros sino también por los viajeros que conocimos en el viaje. La primera noche cenamos en un buffet vegetariano por 2USD el plato donde uno se servía todo lo que entrara en un tazón. Al terminar la cena salimos a recorrer el mercado y nos cruzamos con Juan. La segunda noche reencontramos a Tom, quien a la vez se había encontrado a Will y Poppy. Es inevitable recurrir al punto de encuentro de la ciudad, aquel donde acuden todos los extranjeros, todas las noches, aunque sea por un ratito.
En el mercado nocturno de Laos encontramos los típicos recuerdos que se venden en el Sudeste (el pantalón de elefantitos, la remera con la marca de la cerveza local, banderitas de los países del Sudeste para pegar en la mochila) pero también vimos cosas originales, tiene mucha más variedad que otros mercados y uno puede encontrar algo interesante: yo me compré una libretita hecha con hojas de una especie de papel reciclado con la figura de un monje budista.

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El centro de la ciudad de noche

El centro de la ciudad de noche

2. El Teatro: Ir a la función del ballet real
Cuando conocimos a Stephan, el alemán que nos acompañó en el comienzo de nuestro viaje por Laos y que perdimos en Luang Prabang, nos había comentado que en su paso por la ciudad fue al teatro a ver al ballet real y quedó encantado con el show, lo recomendaba muchísimo, fue algo mágico. Nosotros no prestamos mucha atención en ese momento pero Juan sí y cuando lo reencontramos en el mercado nocturno nos volvió a mencionar al ballet como “algo hermoso, tienen que verlo”, recién salía del show y estaba muy emocionado. Intentamos dos veces acudir al teatro, una nos dijeron que estaba cerrado y otra vez compramos las entradas pero cuando fuimos a la función nos comentaron que se había cancelado y nos devolvieron el dinero. Quedamos decepcionados pero con ganas de volver y ver al ballet, es algo que nadie hace pero ya van dos personas que nos dicen que es hermoso. Un buen dato es que tanto Stephan como Juan compraron la entrada más barata y al comenzar el show se movieron a las primeras filas, ninguno de los dos se encontró con un público de más de 15 espectadores.

3. La Parrilla sin nombre
Quedamos en ir a cenar con Juan y esa misma noche nos cruzamos a Tom, el equipo viajero quedó completo y fuimos a una parrilla donde uno se preparaba sus propios platos. Sentados en una mesa en la que prendieron un fueguito en el medio, Tom y yo comenzamos a cocinar nuestra hot pot vegetariana repleta de verduras, fideos y huevo. Al terminar Juan y Fede prepararon sus bifecitos de carne, cerdo y pollo acompañados por vegetales. Si les digo que entre todos pagamos 12 dólares incluyendo agua y cervezas parece increíbe ¿no? Juan había encontrado un rinconcito escondido, alejado de los típicos restaurantes y bares del centro. Estaba convencida de que había sacado una foto del cartel pero me equivoqué. Al que le interese encontrarla se encuentra sobre la calle que da al río Nam Khan.
En medio de la cena Tom nos comenta que sabe insultar en español y nosotros no le creímos.
– I know how to say “negra fiera”
No solo estallamos en risas sino que tuvimos que explicarle a nuestro amigo español por qué eso era un insulto.

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4. Recorrer las calles en bicicleta
Lo sé, no es un rincón específico, pero sí una actividad que nos abre las puertas a muchos rincones de Luang Prabang. La perspectiva que uno tiene de los destinos cambia cuando uno se transporta en dos ruedas. Al ser el terreno llano es difícil resistir la tentación de perderse en las afueras de la ciudad y espiar un poco la otra cara del lugar. Pedaleando vimos monjes caminando por las calles con sus paraguas, locales de barrio con carteles en laosiano, encontramos calles de tierra y casas de familia donde la gente deja la puerta abierta o sale a disfrutar de la vida en las calles.
Alquilar bicicletas cuesta alrededor de 2 dólares el día y, si bien muchos lugares piden pasaporte, algunos se conforman con alguna otra forma de identificación.

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5. Cataratas Kuang Si
En cualquier agencia de viajes uno puede comprar transporte a las Cataratas Kuang Si, ubicadas 35km al sur de la ciudad. Nuevamente inmersos en la selva disfrutamos de una vista compuesta por saltos tan altos como 50 metros y piscinas de agua azul turquesa. Hay espacios designados para bañarse – ¡El agua está bien fría! – y un camino marcado para llegar hasta el salto más grande. Dentro del mismo predio se encuentra una reserva de rescate de osos donde al fin pude conocer uno que no fuera de peluche 🙂

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6. Monte Phou Si
Existe una colina en el centro de la ciudad a la cual uno accede a su cima por escaleras. El monte Phou Si posee un complejo budista con varios templos y estatuas de Buda y una amplia vista panorámica de la ciudad. La entrada cuesta 20.000 kips y un poco de esfuerzo al subir los escalones con el calor abrasador. Vale la pena.

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7. Palacio Real y Museo
Muy interesante para ver la colección de objetos de la monarquía laosiana. Se encuentran exhibidos muebles reconstruídos en sus habitaciones originales, pinturas, mosaicos y regalos recibidos de parte de gobiernos extranjeros. No pueden tomarse fotografías dentro del lugar.

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8. Storytelling
Dejé lo mejor para el final. Al enterarnos que se había cancelado el ballet le insistí a Fede que me llevara a escuchar el storytelling: antiguas leyendas laosianas narradas y musicalizadas por locales – están en inglés. Durante una hora escuchamos cuentos fantásticos que dieron nombre a la ciudad, las montañas y los ríos de la zona.

Aquellos que comen sticky rice (arroz pegajoso), viven en viviendas montadas en pilas y tocan el khene, esos sin ninguna duda son los laosianos

(Proverbio de Laos)

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Info Útil
** El transporte de Nong Khiaw a Luang Prabang cuesta 80.000 kips o 10 USD. El viaje tarda 4 horas y hay dos o tres servicios diarios que van saliendo a medida que se llenan las camionetas.
** La guest house donde nos alojamos se llamab Khem Khong y se encontraba en la calle del mismo nombre a orillas del río Mekong. Como en muchos lugares del Sudeste, no es el único alojamiento con este nombre, a pocas cuadras se encuentra lo que presumo es la verdadera guest house Khem Khong porque se la ve más presentable. Si están interesados en encontrar la que mencionamos en el post recuerden que es un edificio antiguo con los precios escritos en una pizarra. Las habitaciones son lindas, pero no se ve tan lujoso por fuera a diferenia de la mayoría de los hospedajes.
** Royal Ballet: La entrada cuesta 100.000 kips (12 USD). Los shows varían, por lo que es mejor consultar durante la estadía los días en los que se presentan. Comienza alrededor de las 6/6:30 de la tarde.
** El Storytelling es todos los días a las 6 -por lo menos durante la temporada alta de Octubre a Abril. Cuesta 50.000 kips por persona y dura aproximadamente una hora.

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