Laos, Sudeste Asiático, Tailandia

Relato de un viaje o viaje en un relato

17 diciembre, 2015
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20 horas de viaje en barco repartidas en tan solo dos días ese era el pensamiento que me mantuvo en vela durante mi última noche en Luang Prabang. Para ser honestos, tenía miedo, pero no podía explicarlo. ¿Miedo a qué? A estar en medio de la nada. Porque hasta el momento siempre me había sentido contenida pero había algo de este tramo en Laos que me generaba desconfianza.

Punto de Partida: Luang Prabang, Laos
Destino: Chiang Rai, Tailandia

El problema de buscar información sobre esta ruta es que todos hacen el camino inverso, aún así conseguimos pasajes para el slow boat y tomamos un tuk tuk hasta la especie de puerto desde donde partía. Terminamos pagando todo el transporte algo así como USD15 cada uno, lo que me pareció excesivo pero al no encontrar información no tuvimos con qué compararlo. El bote iba casi vacío y resultó más cómodo de lo esperado: había muchos asientos libres así que fácilmente podíamos encontrar un lugar para acurrucarnos y dormir, leer, pasar el tiempo. El barco va muy lento, casi parece que no se mueve. El paisaje cambia al ritmo del barco, las interminables colinas desiertas de Laos parecían prolongarse hasta el horizonte. Hay que llevar comida, por supuesto, y agua. Tiene baño. No para mucho, solo para bajar pasajeros. Es un viaje de 10 horas, fueron las horas más largas de mi vida.

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Pak Beng
Después del primer tramo de viaje paramos en este pueblo que nos recibió sin luz y con muchos locales promocionando sus alojamientos. Las guest houses que vimos eran todas nuevas, impecables; el resto del lugar parecía olvidado. Fuimos al bar con más movimiento del pueblo a comer algo y nos recibieron alegremente con un shot de whisky. Comenzamos cenando a la luz de las velas pero pronto se solucionó el problema de la iluminación.

De Pak Beng a Huay Xai
Creí que no podría soportar otras 10 horas pero lo hice. Todo el viaje lo estabamos compartiendo con una pareja de chinos mochileros y un chico inglés, el resto eran locales. Existe una cierta inquietud en tener que dejar el tiempo pasar sin actuar, cuando que la vida en movimiento nos da la sensación de ser simplemente un destello, de ocurrir demasiado rápido. Leí pero me cansé de leer, escuché música pero terminé odiando todas las melodías. Sin importar cuántos asientos tomara no podía sentirme cómoda. Caminamos de una punta del barco a la otra. En este viaje comimos mejor porque habíamos comprado sanguches.

Segundo bote

Segundo bote

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Huay Xai
Una orilla era Tailandia, la otra era Laos. Huay Xai es una típica ciudad fronteriza, es grande -para lo que veníamos acostumbrados- pero no tiene mucha vida. Dejamos nuestras cosas en una Guest House y salimos a cenar, leyendo blogs acerca de la mejor forma de cruzar la frontera -en su mayoría todos en inglés.
Quisimos preguntarle al recepcionista del hospedaje cómo cruzar la frontera y nos preguntó ¿Quieren saber la forma legal o ilegal? No fue de mucha ayuda pero nos sacó una sonrisa.
A la mañana siguiente negociamos con un tuk tuk que nos cobró 200 baht para llevarnos hasta el puente fronterizo (a unos 15km de la ciudad) – 200 baht son algo así como 5 o 6 dólares.
Al entrar por segunda vez en viaje a Tailandia nos pidieron el certificado de la vacuna de la fiebre amarilla, como lo teníamos con nosotros no hubo ningún problema, la vez anterior que cruzamos por Satún (Sur) no nos pidieron nada.

El puente de Laos a Tailandia solo puede cruzarse tomando un colectivo oficial que cuesta 35 baht (1 dólar)

Chiang Khong
Una vez en tierras Tailandesas, en Chiang Khong más precisamente, nos sorprendió la ayuda de la oficina de turismo del lugar. Estando en la frontera quisimos consultar por colectivos a Chaing Rai y nos dieron las opciones:
– Colectivo VIP 10USD por persona, aire acondicionado, tarda 1 hora y pico.
– Colectivo local, 65 baht (1,75 USD), no tiene aire acondicionado, tarda 2 horas.

Un tuk tuk de la oficina de turismo nos llevó hasta la parada del colectivo local (no me acuerdo cuánto pagamos el tuk tuk pero fueron monedas), el conductor fue tan amable de parar el transpote por nosotros y explicarle al conductor dónde ibamos – bah, creo que eso fue lo que hizo porque todo salió bien. Dormí las dos horas y me desperté finalmente en Chiang Rai

Resumiendo, aporto información del viaje Luang Prabang – Chiang Rai:

1. Slow Boat a Pak Beng – no comprar los dos pasajes de bote en Luang Prabang, ya que suben el precio por ser una zona turística. Si pueden averiguar dónde queda el puerto desde donde parte el servicio es mejor contratar el tuk tuk por separado y comprar el ticket ahí mismo. Sale a las 8 de la mañana todos los días. Conseguir alojamiento en Pak Beng no es difícil y es barato, de 5 a 10 USD por una habitación doble.
2. Slow Boat de Pak Beng a Huay Xai Se compra en el mismo lugar donde los dejó el bote la noche anterior. Sale a las 8 de la mañana así que hay que estar una media hora antes. El valor del ticket es de 10 USD por persona. Tampoco cuesta mucho encontrar alojamiento en Huay Xai y tiene el mismo rango de precios que Pak Beng.
3. Tuk Tuk hasta el puente fronterizo entre Laos y Tailandia – como no existe otra forma de llegar se aprovechan del turista, no paguen más de 100 baht por persona.
4. Colectivo oficial para cruzar el puente – Está prohibido caminar el puente, por lo que es obligatorio que compren el ticket para el colectivo. Son 2 kilómetros, sale 35 baht (1 dólar)
5. Tuk tuk hasta la parada del colectivo local que lleva a Chiang Rai – Esperemos que la buena predisposición a dar información por parte de los locales no haya sido suerte, creo que pagamos 50 baht el viaje que no fue muy largo.
6. Colectivo local a Chiang Rai – Cuesta 65 baht, es cómodo (como un colectivo de línea) y eficiente. Los deja en el centro de la ciudad.

Esperemos que la información anime a más viajeros a salirse del camino, sin lugar a dudas viajar 20 horas en bote en el medio de la nada es una experiencia rara, silenciosa, incierta. Los hechos hablan por sí mismos: lo que uno ve, experimenta y siente es diferente, nos sentimos sumergidos en el mundo de la aventura, haciendo e investigando sobre lo que nos gusta: los viajes, la geografía del lugar moverse de un punto a otro de manera más independiente.

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