Sudeste Asiático, Tailandia

Chiang Rai en blanco y negro

24 diciembre, 2015
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Pisar Chiang Rai implicó volver al tráfico, el amontonamiento, la contaminación visual de 7Elevens y la musiquita de los heladeros en el Sudeste -que por cierto nunca antes había mencionado pero es muy particular y tétrica, tal vez alguien más la notó y me entiende.
Encontramos una guest house con mucha onda, Chez Nous, a dos cuadras de la estación, con decoraciones artesanales, libros, desayunos caseros y pinturas, nos sentimos muy cómodos aún sin aire acondicionado. 300 baht (10 USD) por una habitación privada. Caminando con hambre encontramos un “Vegetaurant” que servía un buffet vegetariano por menos de dos dólares incluyendo arroz con verduras hervidas, tofu, papa, zapallo, fideos y empanadas (eran masitas con repulgue y todo) de papa y curry. Casi todos los días nos sentábamos a comer ahí, planeando nuestras aventuras. El lugar se lama “Oasis Vegetaurant” y se encuentra en pleno centro. No solo es una buena opción para vegetarianos sino que ayudó a salir del arroz y fideos fritos que ya nos estaban cayendo pesados.

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Torre del Reloj
A lo lejos veíamos una construcción que cambiaba de colores, tenía música y una congregación de gente por delante. Curiosos, nos acercamos y descubrimos un reloj-camaleón que durante cinco minutos entretiene al pueblo, tal vez anticipándolos al Bazar Nocturno. Cual flautista de Hamelin, el reloj nos atrajo con su encanto, adentrándonos en la vida nocturna de Tailandia del norte.

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Bazar Nocturno
Infinidad de puestos, artesanías, ropa -me compré un piyama con ositos muy original- y lo que nunca puede faltar en Asia: comida. Fede degustó una fritura de mariscos que por suerte pudo digerir, yo me contenté con mi sushi de palta y algas. De tomar había jugos exprimidos y de postre helado de coco

Show en el Bazar Nocturno

Show en el Bazar Nocturno

El Templo Blanco
También conocido como Wat Rong Khun, se trata de una construcción Budista e Hinduísta realizada por Chalermchai Kositpipat un pintor y artista plástico tailandés con ideas un tanto extravagantes, de esas que nos fascinan. Llegamos al momento de la reapertura – hay un breve receso de almuerzo – y pudimos contar con suficiente espacio para admirar los curiosos detalles del templo. Al caminar sobre un puente para llegar a la construcción principal se ve una especie de piscina de manos esculpidas como pidiendo ayuda.
Descalzados ingresamos al santuario donde nos recibieron no solo las típicas imagenes de Buda sino también un mural que ocupaba toda una pared con dibujos un poco fuera de lugar: Gokú, Sailor Moon, Hello Kitty, un camión de pepsi, los minions, Harry Potter y podría seguir durante horas. Quedé encantada con los probemas mentales de ese hombre, se parecen mucho a los míos.
El templo brilla al estar decorado con pequeños trozos de espejo, es muy llamativo a la vista.

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Visitamos también la galería de arte del creador del Templo Blanco con sus pinturas y esculturas. Si bien no se podían tomar fotos compré estas postales para recordar las imagenes que más llamaron mi atención:

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La Casa Negra
También conocida como Museo Baandam se compone de numerosas cabañas negras que exponen obras de diversos artistas y muchos animales disecados (pieles de osos, serpientes, cocodrilos, entre otros). El creador del museo es otro artista plástico reconocido en el país, Thawan Duchanee. Al igual que el templo blanco, la casa negra me pareció tétrica aunque con un estilo más parecido a un cementerio de animales que a un centro cultural.

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Contemplar el arte en Tailandia me sorprendió mucho, está cargado de construcciones tradicionales, animales de la zona, mitos y leyendas de los cuales desconozco completamente. Ambos centros artísticos tienen un estilo muy contemporáneo, es por eso que cuentan con reconocimiento internacional, aún así la esencia del arte es distinta porque las realidades vividas no son iguales.

Chiang Rai fue un destino sin escala de grises, con sus deslumbrantes atractivos principales y lo chocante que resultó ver obras de arte poco convencionales. Para los que esten interesados en visitar el destino aportamos algunos datos interesantes:
** Tanto para visitar el Templo Blanco como la Casa Negra se pueden tomar colectivos desde la estación central. Los tuk tuks van a querer ofrecerles el viaje pero el precio del colectivo local es imbatible. Hay carteles con la foto de los atractivos en los colectivos así que imposible perdérselos. El personal de la estación fue de mucha ayuda para dar información sobre precios honestos.
Ambos atractivos son gratis.
** Para regresar a la ciudad – los atractivos se encuentran a unos 15 kilómetros de la ciudad en direcciones opuestas – pueden tomar cualquier colectivo en dirección a Chiang Rai o un Songthaew por 50 baht por persona.
** Para llegar de Chiang Khong a Chiang Rai tomamos el colectivo de larga distancia local, más información en nuestro Post Anterior.

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