Reflexiones Viajeras

Reflexiones Viajeras I

11 mayo, 2015
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Por qué viajo? Dudas existenciales de la vida nómade

Haber pasado mi última semana en Cradle en cama por mi resfrío me llevó a entrar en contacto con libros, leer artículos de viajes y reflexionar sobre todo aquello (sano ejercicio, lo recomiendo). No cualquiera está dispuesto a caminar fuera del sendero de “la vida esperada por la sociedad” para ir a países al otro lado del mundo a tener una experiencia de vivir como un local. Las vacaciones son socialmente aceptadas como algo de la vida cotidiana de una persona, pero dejar tu trabajo y tu casa para ir a vivir como un australiano/a es raro… a menos que pienses quedarte a vivir para siempre acá a lo que te dicen que hacés maravillosamente bien porque nuestro país es siempre feo, siempre se vive mal. Yo no pienso así, y creo que cualquiera de las personas que me dicen que debería quedarme a vivir en países “del primer mundo” como Australia tampoco podrían mudarse acá para siempre tan fácil. Las costumbres chocan y la calidez del país propio no se encuentra en todos lados.

Libro de comidas argentinas encontrado en Leederville, WA

Libro de comidas argentinas encontrado en Leederville, WA

Por empezar con algo simple, los australianos desayunan huevos revueltos, bacon (panceta frita), porotos en salsa, croquetas de papa frita y salchichas. Levantarse y comer eso a mi y a cualquier argentino normal le revolvería el estómago. Uno piensa que no importa porque puede ir a comprarse galletitas y hacerse unos mates pero siempre vas a ser el bicho raro si hacés esto por muy buen inglés que tengas y por más que vivas en Australia hace años. Además hay que pensar que si un hotel te incluye el desayuno te vas a encontrar con eso. Las facturas no son tan ricas, el dulce de leche se consigue poco, la leche tiene sabor raro. Empezando con el desayuno, la comida más importante del día, te vas a chocar con que Australia no es el lugar ideal para vivir siendo argentino.

Qué más? Los horarios. Nosotros merendamos a las 5, 6 o 7 de la tarde, nos juntamos con amigos a hacer este ritual de un segundo desayuno pero a la tarde, y cenamos a eso de las 9 o incluso a las 11 de la noche. Acá se cena a las 5 o 6, los negocios cierran a esa hora y si necesitás algo después de esa hora arreglate. No se invita media familia a comer todos los días y es raro que la gente se invite mutuamente a la casa sino que siempre es en algún lugar fuera del hogar. En Argentina mi casa es tu casa y nos gusta compartir momentos con cualquier excusa… realmente se imaginan un mundo que no es así?

Morgane, Laura y Ayaka, las mejores amigas que me hice en Australia

Morgane, Laura y Ayaka, las mejores amigas que me hice en Australia

A nuestros amigos los abrazamos, les pegamos, los molestamos todo el tiempo. Podemos ser invasivos, sí, pero estamos acostumbrados. Acá no es así ni cerca.

Me gusta que Australia sea una mezcla de culturas pero no me gusta que los australianos casi nunca parezcan querer tener amigos extranjeros. En todos los lugares donde fui siempre hay dos grupos: los australianos y los extranjeros, y nos llevamos bien pero no somos amigos.

Dejar las costumbres no es fácil y no lo quiero hacer. Quiero ver el mundo y quiero contarlo en Argentina en una ronda de mates con biscochitos y facturas. Quiero sentarme a matear en la plaza, con todos mis amigos e invitar a que se siente algún. conocido que pase. Quiero cenar a las 9 con mi familia y cualquier amigo que quiera venir. Quiero ver a mis amigos y darles un beso y un abrazo. Ah, y últimamente quiero mirar fútbol (esa es nueva, increíble).
Supongo que antes de venir a Australia no pensaba en estas cosas y hoy cuando me replanteo mi propósito del viaje me doy cuenta de que lo que busco es conocer el mundo como argentina y poder contarlo, poder aprender de otras culturas y seguir eligiendo ser como soy. Quiero chocarme con otra cultura y entender sus motivos, casi como jugar a ser australiana por un ratito solo para comprenderlos mejor.

Yoshi y Fede

Yoshi y Fede

Hasta ahora hicimos el papel de “ciudadano de Perth”, vivimos como alguien de una gran urbe australiana: tomamos el transporte público, fuimos al super, trabajamos. Después la vida de isleños: sin autos, super relajados, teniendo la playa a dos pasos, sin televisión, ni supermercados, ni edificios, ni negocios. Y por último el vivir en la montaña en un parque nacional y sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Cradle Mountain) donde sentimos el verdadero aislamiento del mundo: no había ni un mercadito, salir era extremadamente caro, no viven más de cien personas en los alrededores. Cambiamos nuestros escenarios conocidos por estas situaciones casi como si fuera un juego y teminamos conociendo gente increíble, aprendimos a vivir de manera muy simple y también nos hizo conocernos un poco mejor a nosotros mismos: si no tengo tele, ni negocios, ni internet, ni teléfono… qué hago? qué me gusta hacer? en qué pienso cuando nada me distrae? Por qué me compré un teclado australianoque no tiene los dos signos de pregunta? Y otras dudas existenciales.

Ayer a la noche, mi último turno de trabajo y mis últimas horas en Cradle, me di cuenta de que por más que me quejé del lugar la experiencia fue totalmente positiva. Viví en contacto con la naturaleza todos los días, leí, escribí, charlé con la gente… aprendí mucho más en estos tres meses que en mi último año en Mar del Plata.
En mis últimas horas en recepción charlé con John, el guía de actividades del Lodge que tiene la edad de mi mamá. Él me preguntaba por mis planes de viaje y yo le contaba: voy a Hobart y a Melbourne a hacer la Great Ocean Road, a Sidney, a Gold Coast, a Cairns y a Adelaide. Después de Australia voy a Indonesia, a Tailanida, Malasia, Singapur (…)
John me dijo: qué realidades distintas. Me contó que nació y creció en Sheffield, Tasmania y, por ejemplo, nunca fue a Queensland o al Territorio del Norte en Australia. Ni siquiera salió del país.
Le pregunté qué sabía de Argentina y me dijo: “Maradona, cría de ganado, gauchos” y me describió las boleadoras con total presición (no supe darle un nombre a las boleadoras en inglés pero le dije que entendía a qué se refería). Me di cuenta que quiero escuchar a la gente local, saber qué piensan de mi país, qué cosas los motivan, qué experiencias tienen. Escribir me ayuda a tener un registro de lo que aprendo y espero que a alguien le sirva para conocer un poco del mundo también.

Despedida de Cradle con amigos japoneses y coreanos :)

Despedida de Cradle con amigos japoneses y coreanos :)

Hace poco menos de 3 horas que llegué a Hobart, capital de Tasmania. El camino me puso pensativa y surgió la idea de contar un poco qué piensa uno en los viajes. Prometo que el próximo posteo volverá a tener historias de nuevos lugares y muchas más fotos. Capaz tambiên en el próximo posteo saben algo más de Fede que no creo que esté tan reflexivo porque está jugando al TEG en la compu desde esta mañana.

Buenas noches!

Melina

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1 Comment

  • Reply Estela 12 mayo, 2015 at 12:01 am

    Qué lindo este posteo, Meli!! Es maravilloso que puedas vivir todas estas experiencias y todo lo que estás creciendo como ser humano!! Te admiro, te quiero y te agradezco por compartir esto conmigo y otras personas.

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