Australia, Tasmania

Hobart: ciudad de lo bizarro

15 mayo, 2015
DSC00091

Cuando salimos de Cradle Mountain Fede, Yoshi y yo nos sentimos libres… bueno nunca sabemos muy bien cómo se siente nuestro amigo japonés. En dos horas llegamos a Launceston donde dejamos a Yoshi y nos llevó dos horas más llegar a Hobart.

Atardecer en Launceston, Tasmania

Atardecer en Launceston, Tasmania

El recepcionista de nuestro hostel era raro, cuando entramos estaba chateando por facebook muy concentrado y ni levantó la vista. Nos aceramos y saludó muy amablemente, le dijimos que teníamos una reserva a nombre de Fede, chequeó una hoja que tenía y dijo: son 168 dólares. Como teníamos entendido que ya habíamos pagado, le dijimos que ya habíamos reservado (por si no nos había encontrado en la lista) y que pensamos que teníamos todo pago. El tipo nos dijo algo así:
– Si no quieren pagar les cobro igual con la tarjeta que dejaron en la página y listo.
Con Fede intercambiamos nuestra mirada de “este está loco” y pagamos (tenía razón, no habíamos pagado por internet pero hay muchas formas de decirlo).
Tras ese episodio cambió la cara completamente y nos pidió si podíamos hacerle un favor y darle “me gusta” a su página de facebook del hostel. Le dije que sí y con la mejor onda le pregunté si él había creado la página a lo que cambió la cara de nuevo y dijo: “Sí, yo soy el manager” (???) Ok. Ahora los managers atienden los hostels a las 9 de la noche. Antes de irnos nos dijo que había un “artista” quedándose con nosotros pero no lo vimos. La pieza era muy linda y fue cómoda nuestra estadía, pero evitamos contacto con el primer recepcionista lo más que pudimos.
El “artista” terminó siendo un señor con pinta de Capusotto que pintaba piedras… uno más raro que el otro.

Una cama cómoda y wifi gratis, todo lo que pedimos.

Una cama cómoda y wifi gratis, todo lo que pedimos.

Vista desde nuestra ventana, llovió todo el día.

Vista desde nuestra ventana, llovió todo el día.

Día 1
Lo que teníamos planeado: Despertarnos temprano e ir a caminar al CBD. Hacer algo de shopping e ir a esperar a Yoshi a eso del mediodía. Cocinar el almuerzo e ir al Monte Welligton, pasar la tarde viendo la ciudad desde aquel punto panorámico. Ir al CBD con Yoshi, volver al hostel, cocinar y dormir.
Razones para no planear nuestro día: Cuando me desperté llovía… o más que lluvia eso ya era diluvio. Salimos con mi paraguas (que es chiquito) a intentar comprar algo para desayunar a eso de las 8:30 de la mañana y estaba todo cerrado (y era día de semana, no sé qué desayunó la gente que iba a trabajar). Dimos vueltas y vueltas y cuando volvimos con las manos vacías vimos un mercadito de comida orgánica al lado del hostel que estaba abriendo sus puertas, ya a las 9 de la mañana.
Si bien salimos a caminar e hicimos algunas de las compras que teníamos planeadas, la lluvia nos hacía caminar muy despacio y nos chocamos con todos los paraguas de la ciudad. Cuando llegó Yoshi, yo tenía listo arroz integral con vegetales salteados y mientras comíamos a Fede lo llaman de la empresa de buses que habíamos reservado para ir al Monte Wellington diciéndole que estaba nevando en la cima y no nos iban a poder llevar.
Lo más bizarro del día fue que (sin exagerar) cada vez que entrábamos a un lugar paraba de llover y cada vez que salíamos se largaba con todo. Cuando dejó de llover salimos del hostel y comenzó el diluvio de nuevo, entramos al museo y paró de llover, salimos y a los dos minutos teníamos que pelear para abrir el paraguas. Por supuesto cuando volvimos a casa no llovió más.
Ese primer día en Hobart fuimos hasta el muelle, vimos el río, las casitas en las laderas de las colinas y por más rara y mojada que me pareciera Hobart me enamoré de esas vistas que solo encontré en las ciudades de Tassie (en Launcestón también se ven las casitas sobre las colinas). El viento era frío, tenía los pies empapados pero también tenía la mejor compañía. En alguna de esas caminatas por el centro de Hobart caí en la cuenta de que mi viaje modo nómade había empezado de verdad. De ahí en adelante no ibamos a dormir más de una semana en el mismo lugar y tendríamos que aprender rápido a manejarnos en distintos puntos de Australia primero y luego de Asia.

Desayunando en el hostel

Desayunando en el hostel

El Monte Wellington nevado al que no pudimos ir.

El Monte Wellington nevado al que no pudimos ir.

Foto en el puerto de Hobart.

Foto en el puerto de Hobart.

Yoshi jugando a las escondidas conmigo (?)

Yoshi jugando a las escondidas conmigo (?)

Centro del museo de arte del gobierno de Hobart

Centro del museo de arte del gobierno de Hobart

Día 2
Visitamos el MONA (Museum of Old and New Art) que es una exposición de gente con ideas bizarras exclusivamente. Lo viejo consistía en momias, lo nuevo en cuadros, máquinas, videos, esculturas.
Decidimos ir en colectivo para mezclarnos con la gente local (y por qué mentirles, también para ahorrar plata) y cuando llegamos caminamos sobre un campo lleno de conejos.
En el museo nos dieron ipods (sí, leyeron bien, el mapita quedó en el pasado, pero al ipod hay que devolverlo) y con eso nos guíamos para comenzar el recorrido. La primer “obra” que vimos fue una exposición de 80 esculturas de cerámica colgadas en la pared. No entendía de qué se trataba hasta que Fede me dice y salgo horrorizada: era una exposición de vaginas de porcelana de mujeres de entre 18 y 78 años con el objetivo de mostrar que las cachuchas cambian de forma con los años (no me digas!). Así de bizarro es el museo para que se den una idea.

Yoshi y yo en el ascensor bajando al tercer subsuelo para comenzar el recorrido del MONA

Yoshi y yo en el ascensor bajando al tercer subsuelo para comenzar el recorrido del MONA

Esta obra era una cortina de agua que formaba palabras

Esta obra era una cortina de agua que formaba palabras

Nos perdimos en una especie de laberinto a oscuras y terminamos en una habitación con un espejo.

Nos perdimos en una especie de laberinto a oscuras y terminamos en una habitación con un espejo.

Esta obra se llamaba algo así como "atrapada con un ratón"

Esta obra se llamaba algo así como “atrapada con un ratón”

El "cuarto de la muerte" estaba rodeado por agua (lo que se ve en negro) y en el centro tenía una momia

El “cuarto de la muerte” estaba rodeado por agua (lo que se ve en negro) y en el centro tenía una momia

El "auto gordo" fue una de las muchas obras que no entendimos.

El “auto gordo” fue una de las muchas obras que no entendimos.

El segundo -y último- día en Hobart también visitamos el mercado Salamanca, que si bien sólo abre los sábados, durante la semana tiene algunos locales. Este paseo nos permitió conocer un poco más las calles de la ciudad (estaba un tanto lejos del hostel) y pudimos apreciar mejor la arquitectura de los edificios más antiguos.

Caminando hacia el mercado.

Caminando hacia el mercado.

DSC00101

En la entrada con Yoshi, bien turis.

En la entrada con Yoshi, bien turis.

No nos podían faltar estatuas bizarras para la ciudad.

No nos podían faltar estatuas bizarras para la ciudad.

Esta es una iglesia que nos llamó mucho la atención.

Esta es una iglesia que nos llamó mucho la atención.

Nuestro paso por la capital de Tasmania fue breve, mal planificado y no muy bien acompañado por el tiempo (lluvia te mando un besito), sin embargo nos reímos, nos perdimos en la ciudad,sacamos fotos en cualquier lado y disfrutamos de no tener rutina por primera vez en varios meses. No sabemos qué día es y no nos importa.

Para culminar nuestras aventuras, habíamos reservado entradas para ir al cine a ver “Relatos Salvajes” que era la película que cerraba el Festival de Cine en Español que concluía su ciclo justamente en Hobart. Mucha casualidad como para no ir a verla. Quieren saber la parte bizarra? La gente en el cine comía helado en cucurucho y tomaba vino… no había ningún pochoclo en la sala, y Yoshi quiso ir a comprar pero le dijeron que no vendían.
Lo bueno es que la peli nos encantó (el comentario de Yoshi fue: no me gustan las películas, nunca voy al cine, estuvo “ok”).

Nos llevamos un folletito de "Wild Tales" nuestra primera peli en español con subtítulos en inglés

Nos llevamos un folletito de “Wild Tales” nuestra primera peli en español con subtítulos en inglés

Hago un apartado especial en el post para agradecerle a Yoshiki, nuestro amigazo japonés que nos acompaña en este viaje, por su deliciosa comida mitad japonesa, mitad “le pongo lo que encuentro en el super”. Nuestras mamás se tienen que quedar tranquilas porque este chico nos cocina maravillas.

Cocinando "Omirice", arroz en un omelette.

Cocinando “Omirice”, arroz en un omelette.

20150513_123812

En la próxima entrada les cuento qué tal nos está yendo en la Great Ocean Road, en el estado de Victoria… spoiler alert: me quiero quedar a vivir acá.

Melina

You Might Also Like

1 Comment

  • Reply Estela 15 mayo, 2015 at 9:02 pm

    Buenísimo, lo esperaba ansiosamente! Y si te quedas a vivir conseguime un laburo que voy!!! Jajaja besos!

  • Leave a Reply