Australia, Victoria

Reencuentro con Melbourne

22 mayo, 2015
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Melbourne, la ciudad que nunca duerme (en realidad sí duerme pero más tarde que otras ciudades australianas). Reservamos en nuestro hostel topísimo tres noches de alojamiento para poder descubrir a pie, con paciencia y mucho tiempo las mil y un calles de esta ciudad; y aún así, como se imaginarán, no nos alcanzó el tiempo para nada… bueno para nada no, para algunas cosas.

El primer día fue el más difícil: teníamos que despedirnos de Yoshi, nuestro amigo japonés que conocimos en Cradle Mountain, con el que compartimos dos meses y medio viviendo en medio de la montaña y una semana de vacaciones cuando nos decidimos escapar de ahí y recorrer Australia como mochileros. Para cerrar un ciclo de viajes se nos ocurrió la idea de ir a un restaurante argentino y nos encontramos con “San Telmo” una parrilla escondida en el CBD de Melbourne del que alguna vez yo había leído en algún blog o página y Yoshi rápidamente googleó en su celular. El resultado de un japonés comiendo asado fue este:

Yoshi y Fede haciendo una fina degustación de chorizo y morcilla

Yoshi y Fede haciendo una fina degustación de chorizo y morcilla

Chorizo, morcilla y una provoleta para la vegetariana

Chorizo, morcilla y una provoleta para la vegetariana

El asado del día (que según Fede era vacío), croquetas de humita y tortilla de papas gourmet.

El asado del día (que según Fede era vacío), croquetas de humita y tortilla de papas gourmet.

De postre alfajores de maicena

De postre alfajores de maicena

Yo me pedí un "mate tea" para bajar los alfajores. Yoshi lo estudió detenidamente.

Yo me pedí un “mate tea” para bajar los alfajores. Yoshi lo estudió detenidamente.

El restaurant es muy lindo, se nota que es una versión gourmet de nuestras parillas (no solo por la presentación de los platos, los precios no eran nada accesibles) pero más allá de eso la experiencia fue única. La camarera era australiana y nos intentaba explicar (muy bien, por cierto) cómo se compartían los platos en una comida típica argentina y nosotros con Fede tipo: sí linda traenos el morfi y te falta una panera, no hay restaurante argentino sin panera!! Nunca nos trajeron la panera.
Yoshi se dejó llevar por las recomendaciones de Fede y cuando probó el chorizo y la morcilla se entusiasmó mucho con ir a nuestro país (para los que no saben, Yoshi estudia español y en serio está planeando visitarnos en Mardel). Lo que lo convenció definitivamente fueron las siguientes cosas que ofrece nuestro glorioso país (y lo dice una vegetariana eh?): Parrilla libre (no lo podía creer), puestos de choripan en la calle, chorizo por un dólar (el de San Telmo nos salió 14, 140 pesos!).
Los alfajores le parecieron muy dulces, en Japón no están acostumbrados, pero le gustaron. Lo raro es que lo cortó con cuchillo en pedacitos… capaz si le dábamos palitos lo comía de una (?).
Acá les dejo unas fotos de la ambientación gauchesca del restaurant… entre otras cosas.

Hoy les presentamos: el gaucho

Hoy les presentamos: el gaucho

No recomendado para vegetarianos... veganos go away

No recomendado para vegetarianos… veganos go away

El baño estaba empapelado con algunos de los argentinos más grandes

El baño estaba empapelado con algunos de los argentinos más grandes

Sifones de soda, me ponen melancólica

Sifones de soda, me ponen melancólica

Despedir a Yoshi fue difícil después de compartir tantas cosas juntos, pero en el momento en que lo abracé en la estación de tren (nunca abracen a un japonés, no saben cómo reaccionar) supe que era un “hasta pronto” y que nuestras vidas viajeras se iban a volver a cruzar. Me estoy acostumbrando de a poco a esto de hacer amigos en los viajes y tener que despedirlos al poco tiempo. Las amistades que uno forma en los viajes son más intensas porque las situaciones que vivimos también lo son: estar lejos de casa y de todos nuestros conocidos; por eso nos cuesta decir adiós y volver a estar solos. Esa noche Yoshi nos llamó para avisarnos que había llegado bien y agradecernos por compartir el viaje con él… un dulce 🙂

Melbourne tendría que ser rebautizada como la capital del consumo porque te incita al shopping, sobre todo si sos débil como nosotros y pasaste meses viviendo en lugares remotos. Además no pudimos resistir la tentación y fuimos al IMAX, una desilución total para nuestro blog de “mochileros”. Por ahí nos pueden rebautizar como “mochileros con OSDE” porque no daba, pero queremos mostrar que somos humanos y nos gusta el cine y el shopping como a todos (??)

Para planificar nuestro futuro viaje a Marte nos informamos con esta peli (?)

Para planificar nuestro futuro viaje a Marte nos informamos con esta peli (?)

Viendo la peli con pochoclos salados, aguante el caramelo :(

Viendo la peli con pochoclos salados, aguante el caramelo :(

En australia todos los pochoclos son salados y enmantecados, cómo extraño los pochoclos de coco y miel que venden en la peatonal de Mar del Plata 🙁
Volviendo al tema, además de ver una peli en súper 3D fuimos a pasear por el barrio de Fitzroy donde hay muchos locales y mamushkas.

Fitzroy

Fitzroy

Camuflaje entre mamushkas, a que no me encuentran

Camuflaje entre mamushkas, a que no me encuentran

El último día volvimos a ser personas interesadas por la cultura y el aprendizaje, y fuimos al Museo de Melbourne. Había varias exposiciones pero las que más nos llamaron la atención fueron dos: The First Peoples (sí, con “s”), que mostraba la realidad de los pueblos originarios australianos; y la historia de la ciudad contada a través de videos, maquetas y reliquias como inodoros viejos (?)

Sesión de fotos de aborígenes australianos

Sesión de fotos de aborígenes australianos

La historia de Melbourne: carroza

La historia de Melbourne: carroza

Viviendas antiguas de la ciudad, tamaño real

Viviendas antiguas de la ciudad, tamaño real

La sala Darwin con animales de todo el mundo tamaño real

La sala Darwin con animales de todo el mundo tamaño real

Con una pantalla táctil podías leer más detalles de cada animal

Con una pantalla táctil podías leer más detalles de cada animal

Para darnos un respiro de la ciudad caminamos hasta el Jardín Botánico, el pulmón verde de la ciudad. Esuchar el canto de los pájaros y el sonido del agua alejó nuestra mente de la gran ciudad por un buen rato. Este es un atractivo de entrada libre y a la vez de mucho valor para quienes apreciamos la naturaleza y necesitamos un espacio para relajarnos.
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En el paseo por Melbourne nos dimos cuenta de algunas cosas, como por ejemplo, que somos humanos y caminar distintos lugares todos los días cansa y mucho. En Kennett River caminamos 12km en un día, en Melbourne calculo que un promedio de 5 por día. Estuvimos durmiendo 9 o 10 horas y a veces no teníamos muchas energías para irnos lejos. Toda experiencia suma a nuestra guía mental para mochilear por ahí e ir practicando para el Sudeste Asiático, igualmente está bueno tenerlo en cuenta para todos los viajes que uno planee hacer de bajo presupuesto: la realidad es que hay que meterle pata. Algo que nos salvó mucho es tener puestas zapatillas, chicas olvídense de las chatitas, los tacos o las botas, sería impensable hacer estos recorridos sin calzado deportivo.

Aprovecho la oportunidad (no sé cuál) para agradecerle a Ale y a Seba (el creador de nuestra nueva página) por ayudarnos a darle más vida virtual a nuestras historias; Destinados a Viajar está con todo!

En el próximo post les contamos cómo conquistamos Australia: llegamos a Sydney!

Melina

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2 Comments

  • Reply Estela 23 mayo, 2015 at 1:01 am

    Hermoso como siempre! Love u

  • Reply Ale 23 mayo, 2015 at 1:12 am

    Esta buenísimo Meliiii. Me tendrias que explicar que es lo que queres hacer y que no te sale!!!!

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