Indonesia, Sudeste Asiático

Bajo el sol balinés (Parte 1)

29 junio, 2015
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Bali es una isla y provincia de Indonesia, país que cuenta con aproximadamente 17.500 islas. Desde que sacamos la visa working holiday para Australia Fede comenzó sus preparativos para visitar el Sudeste Asiático (él tiene esos poderes mágicos, yo solo puedo con un destino a la vez) y este es el recorrido pensado para conocer la isla más turística del archipiélago indonesio.

De sur a norte: Legian - Ubud - Bedugul - Lovina

De sur a norte: Legian – Ubud – Bedugul – Lovina

Al llegar al aeropuerto de Denpasar pagamos una visa on arrival por USD 35 tramitada con pasaporte argentino. Tras pasar migraciones le comento a Fede que quiero buscar un baño para cambiar mi ropa de invierno por algo más fresco, en eso comienzan a abalanzarse unos 20 indonesios – sin exagerar – repitiendo al unísono: “Taxi, taxi, you need taxi?” “Where you go boss?”. Comenzamos respondiendo “No, thank you”, luego solo “No”, cuando empezaron a seguirnos movíamos negativamente la cabeza y al que me siguió hasta el baño le grité un “NO” ya desesperada del acoso taxista al que estaba siendo sometida.
Más tranquila y con una remera de mangas cortas puesta caminamos en dirección a la salida escuchando los precios exorbitantes que nos iban diciendo los taxistas. Al final terminamos viajando con uno que, si bien claramente nos cobró de más – fue el mejor precio que encontramos y el que menos nos persiguió.

Playa de Legian

Playa de Legian

Legian
Llegamos al hotel que Fede había reservado por equivocación (terminó saliendose un poco del presupuesto porque el precio era en USD y nosotros lo pensamos en dólar australiano) muy cansados pero sorprendidos ante las buenas noticias: teníamos aire acondicionado, baño privado, desayuno incluido y hasta una pileta en el lugar.
Salimos a comer algo sin muchas ganas de buscar y a primera vista me llamaron la atención las siguientes cosas:
– No hay veredas en las calles internas y en los lugares céntricos la vereda puede ser lo suficientemente amplia como para que pase una persona o dos apretados.
– Hay más motos que en La Rioja, y para los que no son de ahí les comento que son muchísimas. Las motos pasan al lado tuyo y te dicen “Raid?” (Ride?) a lo cual yo le digo a Fede “no, raid no necesito pero un Off me vendría bien para los mosquitos”.
– En la calle te ofrecen “magic mushrooms” y marihuana como si te vendieran una coca (esto claramente ocurre porque Kuta y Legian son destinos elegidos por los turistas australianos que vienen de fiesta loca).

Fede en el templo a la vuelta del hotel... realmente están en todos lados.

Fede en el templo a la vuelta del hotel… realmente están en todos lados.

La emoción no me dejó dormir más de cinco horas esa noche… estamos en Asia! (una parte muy vendida al turismo, principalmente el australiano, pero no me importa esto recién comienza).
Desayunamos arroz con verduras y unas galletas saladas del buffet del hotel y salimos a caminar.

Arroz y verduras hervidas, galletas saladas con frutos secos y un bocadito de no sabemos qué

Arroz y verduras hervidas, galletas saladas con frutos secos y un bocadito de no sabemos qué

En nuestra caminata nos la pasamos observando los templos hinduistas: a diferecia del resto de Indonesia donde la mayor parte de las personas son musulmanes, en Bali se practica una religión única en el mundo, el Hinduismo Balinés en el que se veneran dioses hindúes, budistas, objetos y elementos del mundo natural. En los templos, los negocios y las casas se colocan ofrendas con flores, comida e inciensos en una hoja de planta de banana todo el tiempo. Espero que los dioses en los que creen los balineses sean buenos porque ya venimos pisando varias ofrendas desde que llegamos.

Ofrendas

Ofrendas

Colocando las ofrendas en el templo

Colocando las ofrendas en el templo

Si, como nosotros, uno llegó a Legian de casualidad y no porque quiere fiesta, les recomiendo pasear por calles interiores y no por la calle principal: Hay locales de comida rápida, los restaurantes son excesivamente caros y todos te intentan vender un servicio porque para ellos el extranjero es una máquina de dinero con patas que siempre quiere un taxi, un jugo, un tour, y hasta nos ofrecieron viagra en la calle principal a plena luz del día. Ese sector invasivo es el que más evitamos, tratando de ver un poco más allá de la parte vendida de la ciudad aunque no nos fue muy bien.
El único día en Legian disfrutamos de la playa, esquivando a todos los que nos querían vender cursos de surf, mateamos en la pileta del hotel y cenamos en un restaurante re lindo por 5 dólares entre los dos.

Felicidad modo Bali

Felicidad modo Bali

Ground Zero: monumento tras el ataque terrorista en Bali de 2002.

Ground Zero: monumento tras el ataque terrorista en Bali de 2002.

Cómo es la comida en Indonesia?
Fede no tiene problema en probar cosas nuevas sin entender bien cuáles son los ingredientes pero yo, fiel a mi vegetarianismo, tuve que investigar un poco más qué comer (porque en los restaurantes top te hablan inglés muy bien pero en los lugares chiquitos no tanto).

Gado Gado: ensalada con vegetales hervidos, tofu frito, huevo, pepino y salsa de maní.

Gado Gado: ensalada con vegetales hervidos, tofu frito, huevo, pepino y salsa de maní.

Ubud
Si uno piensa que va a llegar a Ubud y verse como Julia Roberts en su viaje buscando el sentido de la vida desde ya les decimos que no es así. El calor es sofocante, está lleno de turistas, las calles son aún más angostas (y muchas veces en subida). Llegamos a eso de las 2 de la tarde y nos acomodamos en nuestra “Guest House”: alojamiento típico en casas de familia. El nuestro tiene una fachada muy de templo hinduista y, si bien la familia que nos aloja no habla mucho inglés, nos sorprende su hospitalidad y amabilidad a la hora de tratar con nosotros.

El interior de nuestra Guest House

El interior de nuestra Guest House

Nuestra habitación

Nuestra habitación

Después de un día movido caminando la ciudad terminamos frente a un templo en el que los viernes hay un espectáculo de danza balinesa y cuando hicimos los cálculos nos dimos cuenta que era viernes así que pudimos asistir. La danza balinesa busca contar una historia relacionada con la religión y los artistas visten trajes típicos representando a distintos dioses. El espectáculo que nosotros presenciamos es la “Danza de fuego” en la cual la banda sonora se compone de unos cincuenta hombres utilizando únicamente sus voces.

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En nuestro segundo día en Ubud alquilamos bicicletas temprano a la mañana para ir al Bosque de los Monos. El lugar es un templo dedicado a los monos con más de 700 ejemplares de monos un tanto atrevidos: se suben a la gente y los vimos revisando bolsos. Eso sí: nosotros no queríamos interactuar mucho con ellos y nos salió bien, fuimos sin comida que es lo que buscan, el que quiere sacarse una foto con un mono colgado puede llevar bananas e intentarlo.

Monitos charlando de la vida (?)

Monitos charlando de la vida (?)

La escalera del dragón

La escalera del dragón

El escenario (será donde los monos hacen sus monadas?)

El escenario (será donde los monos hacen sus monadas?)

Por la tarde fuimos en bici hasta “Goa Gajah” occidentalmente conocido como el templo de los elefantes, pero no tiene elefantes. Andar en bici en Indonesia parece ser un deporte de alto riesgo: la calle es un caos entre motos, autos, peatones y la falta de semáforos… por suerte salimos ilesos. Al llegar, pagamos la entrada y nos incluía un sarong (tela tradicional que uno debe llevar puesta para cubrir las piernas en los templos), este es un buen dato ya que antes de llegar al templo nos intentaron vender sarongs diciéndonos que era obligatorio llevar uno, lo cual es cierto pero esta vez estaba incluído.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, Goa Gajah es un sitio compuesto por ruinas hindúes que datan del siglo XI y se lo conoce como templo de los elefantes por una cueva en la que la figura principal es un elefante tallado en una roca.

Ruinas

Ruinas

Cueva del elefante

Cueva del elefante

Si uno camina más allá de las ruinas encontrará un templo en el que una mujer nos invitó a realizar una ceremonia (a cambio de una donación por supuesto). Entramos con unas chicas rusas y la mujer nos salpicó agua, nos colocó granos de arroz en la frente y el cuello, y puso una flor detrás de nuestras orejas. Al finalizar la ceremonia le agradecimos y salimos bendecidos (capaz con eso me perdonan los dioses por pisar sus ofrendas todos los días).

Después de la ceremonia

Después de la ceremonia

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Por último visitamos el Mercado de Ubud con su infinidad de puestos de ropa, artesanías y souvenirs. En Indonesia, como en muchos lugares de Asia, el regateo es una ley informal: no está escrito en ningún lado pero todos los saben. Siempre hay que tirar un precio menor al que uno está dispuesto a pagar.

Mercado de Ubud

Mercado de Ubud

Nuestro último día en Ubud fue movido ya que decidimos visitar las terrazas de arroz en Tegallalang, a unos 10km de nuestro alojamiento y del centro de Ubud. Nuestras opciones eran tres:
– Pagarle a un guía para que nos lleve en auto por 30USD
– Alquilar una moto que no sabemos manejar en una ciudad donde el tránsito es caótico por 60.000 rupias (alrededor de 4USD)
– Alquilar dos bicis y pedalear o morir en el intento por 20.000 rupias cada bici. (Menos de 2USD por persona)

Meditamos mucho entre moto y bici pero como ninguno tiene experiencia manejando una moto fuimos a lo conocido. Todos nos dijeron que era muy difícil ir y no se equivocaron: fueron 10km en subida. Con paciencia, dos litros de agua y un paquete de galletitas llegamos, y con esto les confirmamos que es posible hacerlo en bici, no estamos muy acostumbrados a hacer ejercicio y lo logramos. De más está decir que a la vuelta nos morimos de risa, volvimos sin ningún esfuerzo. La única ventaja que tuvimos fue que el día estába nublado temprano por la mañana, lo que hizo el primer tramo del camino algo mucho más fácil.
La vista es maravillosa y el diseño de las terrazas es único: el diseño escalonado tiene como fin aprovechar mejor el espacio y el agua para riego. Valió la pena el cansancio para ver algo tan hermoso.

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En las terrazas de arroz

En las terrazas de arroz

Fede contemplando el paisaje

Fede contemplando el paisaje

Datos Útiles

Precio de alojamiento: Tanto en Legian como en Ubud pagamos alrededor de 22 dólares australianos la noche (17 USD). Incluye desayuno, wifi y siempre con baño privado.
Comida: Se puede comer muy bien en restaurantes alejados de las calles principales por 2 a 3USD por persona. Hay que fijarse en los menús si el local cobra “impuesto del gobierno” y “servicio de mesa” (dos cosas que encarecieron los costos en algunas ocasiones).
Transporte: Moto o bici es lo más económico, no piden carnet de conducir para las motos pero les recuerdo que es un deporte de alto riesgo.
Monkey Forest o Bosque de los Monos: La entrada es de 30.000 rupias por persona (2,25 USD)
Goa Gajah: La entrada es de 15.000 rupias por persona (1,10 USD) incluye sarong y no se necesita guía para entrar
Terrazas de arroz de Tegallalang: No se cobra entrada pero hay puestos en los que piden donaciones para seguir recorriendo, recomendamos llevar billetes chicos.

Para movernos por Bali estamos viajando en combi con una empresa de turismo llamada Perama. Los precios son fijos y están en su página web, los vehículos tienen aire acondicionado y se llega rápido y bien a destino. Con esta misma empresa alquilamos las bicicletas y tampoco tuvimos ningún problema.

Gracias por acompañarnos en nuestra aventura por el Sudeste Asiático, sigan viajando con nosotros.

Melina

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