Indonesia, Sudeste Asiático

Bajo nubes balinesas (Parte 2)

4 julio, 2015
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Bali puede parecer el paraíso bajo el sol, pero cuando uno se sale tan solo un pasito del mapa turístico puede terminar usando campera en un pueblo nublado… cómo? Se los explicamos en este pequeño texto.

Bedugul con su paisaje nublado y montañoso

Bedugul con su paisaje nublado y montañoso


Bedugul
De Ubud a Bedugul tardamos aproximadamente 1 hora y media. El camino es bastante sinuoso y puede provocar mareos si uno tiene el estómago sensible como yo. Más allá de eso el trayecto tiene una vista privilegiada de terrazas con diversos cultivos lo que lo hace interesante y muy colorido. Lo normal en todo Indonesia es que uno arribe a su destino y lo estén esperando unos cuantos indonesios, y no precisamente para ayudarlos. Hubo uno en particular que se empeñó en seguirnos hasta el hospedaje aún cuando le dijimos que no queríamos ni transporte, ni alojamiento, ni tour, ni nada. Los indonesios son pesados, hay que acostumbrarse. Nuestro alojamiento en Bedugul comenzó a parecerse más a nuestra imágen de viaje mochilero por el Sudeste Asiático: nadie habla inglés, la ducha era fría (y la mayor parte del tiempo no tuvimos ni agua para lavarnos los dientes), sábanas de dudosa limpieza y mosquitos. Por estos mismos incidentes que uno puede tener alojandose en lugares económicos es que con Fede llevamos en la mochila sábanas, una red mosquitera, mucho Off y nos lavamos los dientes con agua embotellada… nada que no tenga solución por ahora.
Lago Bratan, Bedugul

Lago Bratan, Bedugul

Bedugul es el primer pueblo chico al que llegamos, por lo que nos llamaron mucho la atención los mercados callejeros que no estaban dirigidos a los turistas occidentales: básicamente dejamos de ver carteles en inglés.
Tras acomodarnos en el alojamiento caminamos hasta Pura Ulun Danu Bratan, también llamado Pura Bratan para los amigos. Este impresionante templo ubicado en la costa del lago Bratan está dedicado al agua para los cultivos, por lo que la mayoría de sus visitantes son peregrinos – los demás son turistas claramente -. La ubicación no es casualidad: El lago Bratan es la principal fuente de irrigación en la parte central de Bali.
Fue construido en 1663 y su función es venerar a la diosa Dewi Danu del agua, los lagos y los ríos de Bali.

La parte principal del templo es esta construcción al estilo pagoda que se encuentra en una isla.

La parte principal del templo es esta construcción al estilo pagoda que se encuentra en una isla.

La entrada al templo cuesta 30.000 rupias (3 dólares). Dentro del complejo se puede visitar una jardín que antecede al templo y es muy pintoresco.

Los jardines del complejo donde se realizan ceremonias. Este área está cerrada a los turistas, solo puede apreciarse de lejos.

Los jardines del complejo donde se realizan ceremonias. Este área está cerrada a los turistas, solo puede apreciarse de lejos.

Músicos del templo

Músicos del templo


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Bedugul se encuentra en la región central de Bali a 1200 metros sobre el nivel del mar, por lo que su clima es un frío tropical. La altura hace que se sienta una gran diferencia con otros destinos de la isla y las noches son bastante frías.

Otro buen paseo en Bedugul es el Jardín Botánico. Fundado en 1959, el parque tiene una extensión de 157,5 hectáreas y cuenta con diversos puntos de interés que son detallados en un mapa cuando se ingresa al Jardín. La entrada cuesta 18.000 rupias (1.8 dólares).

En el camino principal del Jardín encontramos estatuas que representan a personajes del Hinduismo.

En el camino principal del Jardín encontramos estatuas que representan a personajes del Hinduismo.

Esta es la estatua principal del camino.

Esta es la estatua principal del camino.


En el jardín de rosas el objetivo es buscar la rosa verde... nosotros no la encontramos.

En el jardín de rosas el objetivo es buscar la rosa verde… nosotros no la encontramos.

El Invernadero de Cactus

El Invernadero de Cactus

El tipo de paisaje y construcciones que uno se encuentra en el camino.

El tipo de paisaje y construcciones que uno se encuentra en el camino.


Para salir del Jardín Botánico hay que seguir un camino por un bosque...

Para salir del Jardín Botánico hay que seguir un camino por un bosque…

Lovina
Si bien en Lovina el clima volvía a ser tropical y había sol para nosotros estaba nublado: Fede se sentía muy mal del estómago y había levantado fiebre. Supusimos que era algo que había comido y pasamos la tarde en el alojamiento tratando de bajarle la fiebre… la solución la encontramos metiéndolo en una pileta y tras nadar un rato estaba como nuevo.

La pileta del "homestay" nos mantuvo fresquitos.

La pileta del “homestay” nos mantuvo fresquitos.

Fue recién al siguiente día cuando exploramos Lovina. Comenzamos por la playa cerca del alojamiento (aclaro que, debido a la proximidad con la estación de colectivos elegimos un lugar a 3km del centro de la ciudad) la cual era de una arena con tonalidades de grises, bastante sucia y llena de animales: vimos gallinas y chanchos en la zonas cercanas al alojamiento.

Chanchito en la playa

Chanchito en la playa

Para conocer el centro decidimos tomar el transporte público: los Bemo. Son mini vans muy viejas con espacio limitado pero pueden subir tantos pasajeros como piense el chofer que entran. Lo bueno es que son muy baratos, el viaje sale alrededor de 5.000 rupias (0,50 dólares) aunque en Bali siempre quieren inflarle el precio a los turistas. No paguen de más porque realmente no lo vale: son eficaces pero no placenteros.
La playa del centro de Lovina tiene un aspecto mucho mejor y la costanera se encuentra repleta de locales de souvenirs, ropa, masajes y todo lo que se pueda vender. En Lovina nos comenzamos a alejar del área más turística de Bali, es mucho más relajada y eso se nota a simple vista. Sin embargo eso no hizo que la gente fuera más amigable a la hora de ayudarnos: lamentablemente hasta ahora detrás de toda persona que se acerca a hablarte hay un producto o servicio que vender. No estamos muy contentos con ese lado de Indonesia que vemos: nosotros somos solo clientes, no hay conversaciones de puro interés en ayudar a los viajeros.

La estatua del delfín es lo que más representa a esta ciudad.

La estatua del delfín es lo que más representa a esta ciudad.

La parte bonita de la playa de Lovina

La parte bonita de la playa de Lovina

Algo que nos resultó muy gracioso fue que los vendedores nos quisieron dar mejores precios solo porque “no eramos tan blanquitos como los europeos o los norteamericanos”, a Fede incluso le dijeron que parecía indonesio (?). Esto nos resultó gracioso porque lo dijeron con pena, como si ser “blanquito” es lo que está bueno. Para los que me conocen saben que soy una versión mujer de Casper y estoy muy orgullosa de decir que tomé colorcito y ya “no soy tan blanquita” 🙂

Paisaje que vimos caminando por la ruta principal que lleva a Lovina

Paisaje que vimos caminando por la ruta principal que lleva a Lovina


Para contrarrestar tanto vendedor que nos atosiga con sus ofertas, los nenes y nenas indonesios me resultan de lo más adorable del mundo. Se nota el asombro en su cara al ver que somos distintos y se entusiasman mucho en saludarnos. Una nena de unos dos años pasó más de 15 minutos agitando su mano y sonriendonos en el centro de Lovina, ese tipo de cosas nos alegran el día y nos dan ganas de seguir viajando por este país en busca de más pequeños grandes gestos.

Si bien esta foto es de Ubud representa lo bien que nos reciben los chicos indonesios.

Si bien esta foto es de Ubud representa lo bien que nos reciben los chicos indonesios.


Información Útil al Viajero
Alojamiento: En Bedugul nos hospedamos en Pelangi Homestay por USD 10.37 por una habitación doble con baño privado que no recomiendo para nada. El lugar es frío, la mayor parte del tiempo no hubo agua (ni fría ni caliente, nada, ni para descargar el inodoro) y las sábanas no estaban muy limpias. Lo positivo es que es barato y si uno lleva sus propias sábanas se puede dormir.
En Lovina nos hospedamos en Mandara Chico Bungalow por 125.000 rupias, alrededor de 10 USD y es altamente recomendable pero lejos del centro de la ciudad. Tiene una pileta amplia muy limpia, el baño tiene agua caliente, hay wifi y las sábanas estaban limpias. Lo único malo es que había muchos mosquitos (sobre todo dentro del baño) pero nada que no se solucione con raid.
Transporte: De Bedugul a Lovina lo hicimos con la empresa Perama, se compra el pasaje directo de Ubud a Lovina por 125.000 por persona o los tramos por separado por 75.000 rupias por persona. La primera opción incluye paradas en el medio por lo que es más conveniente si uno sabe que visitará ambos destinos. En Bedugul si uno se hospeda en el centro puede caminar hasta los dos atractivos que mencionamos, es un lugar chico. En Lovina uno puede alquilar una moto (como en cualquier parte de Indonesia) o tomar un Bemo, que paran en cualquier lado de la ruta principal.
Comida: Los precios de Bali siguen siendo inflados para turistas, se come muy bien por 60 a 80.000 rupias. Un buen dato es que si uno quiere tomar un café no hace falta ir a los locales para turistas occidentales, en las estaciones de servicio o minimarkets hay para prepararse cafés instantáneos muy ricos por 4.000 rupias, menos de 0,40 centavos de dólar. Sumale unas galletitas y por un dólar tenés desayuno/merienda.

Desde ya me disculpo por la información del cambio Rupia Indonesia – Dólar Americano. No nos estamos manejando con esta última moneda porque tenemos dólares australianos y nos resulta más fácil, los precios son estimados pero la función es dar una orientación para quienes viajen pronto a este destino.

Melina

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1 Comment

  • Reply Estela 4 julio, 2015 at 6:11 pm

    Hola, hermosos. Maravillosa experiencia balinesa. Me encanta leerlos. Love u

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