Indonesia, Sudeste Asiático

Viajes al Pasado: Construcciones Imponentes

16 julio, 2015
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Viajar por un tiempo prolongado genera sensaciones extrañas, se podría decir que uno pierde la noción del tiempo. Un día estás en una ciudad moderna, futurista, donde todo te parece recién salido de un cuento de Ciencia Ficción; a la vez, dentro del mismo mes o incluso semana podés hacerte una escapada al pasado y plantearte seriamente si no te perdiste en alguna dimensión desconocida o el colectivo que te tomaste con asientos que se hundían y sin aire acondicionado era una especie de máquina del tiempo (y no todos se animan a subirse por eso nadie la conoce). Ya sé, tengo muchísima imaginación, pero dudo que algún día dejen de sorprenderme aquellas construcciones del pasado de gran tamaño y con un nivel de perfección que nos deja atónitos, coexistiendo en el mismo mundo con ciudades inteligentes de alta tecnología.
Así me sentí en los dos últimos templos que visité en Indonesia: Prambanan (Templo Hindú del siglo IX, uno de los más grandes, dedicados a esta religión, del Sudeste Asiático) y Borobudur (El Templo Budista más grande del mundo). Ambos son considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y debido a ello su entrada es bastante elevada – lo que hace que muchos mochileros los dejen de lado en sus recorridos – pero esto solo significa que detrás de dichos atractivos culturales hay una organización que se encarga de apoyar investigaciones, programas de preservación y sobre todo, se encarga de su reconstrucción. Ambos templos sufrieron graves daños en dos ocasiones: A principios del siglo XVI y en el 2006 a causa de grandes terremotos. Hoy en día siguen en “construcción”, equipos de arqueólogos se encargan de reconstruir las historias de sus murales y las estatuas de manera que podamos apreciar en detalle el arte religioso de la antigua Java.
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Cuando llegamos a Prambanan yo no podía desviar mi mirada del cielo, admirando la altura de tales construcciones. Un estudiante de turismo se ofreció a guiarnos por el templo para poder practicar y nosotros aceptamos para poder aprender más. Los principales templos son 6: Brahma (dios creador), Vishnu (dios preservador) y Shiva (dios destructor), principales deidades del hinduísmo, poseen sus respectivos templos uno al lado del otro, y enfrentados podemos encontrar otros tres templos de menor tamaño dedicados a sus animales para transporte.
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En nuestro recorrido por los templos escuchamos historias de un realismo muy mágico: los dioses se casaban, peleaban, realizaban tareas de la vida cotidiana, siempre destacando algún incidente que demuestre sus poderes o alguna cualidad de su aspecto que nos recuerde que son dioses, superiores a nosotros. Las historias están esculpidas en los murales externos como si fueran historietas y casi puedo imaginarme el placer que la gente debía tener al ver y escuchar estos relatos, son una fiel representación de que nuestra imaginación no tiene límites.

Estatua del dios Ganesha: mitad humano, mitad elefante.

Estatua del dios Ganesha: mitad humano, mitad elefante.

Así que mientras Fede y yo jugábamos a estar en un documental del National Geographic, dando vueltas por los templos y escuchando las proezas de dioses hindúes, estábamos pisando historia, cultura, religión, filosofía.

Así se representaban las hitorias en murales.

Así se representaban las hitorias en murales.

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Borobudur es un templo icónico y lo sentíamos una visita obligada al estar tan cerca de Yogyakarta. Jamás ibamos a pensar que nuestra experiencia en el templo iba a quedar en segundo plano, opacada por conocer a un gran amigo que nos hicimos en nuestro paso por Indonesia. Como bien saben algunos, muchas veces nos alojamos en casas de locales a través de Couchsurfing, lo que nos ayuda más a comprender sobre el país que visitamos y a la vez siempre generamos lindos intercambios de conocimientos, viajes, culturas, comidas e idiomas. Andreas vive en el pueblo de Borobudur y se ofreció a alojarnos apenas publicamos nuestro viaje a través de la página. “Yo hablo un poco de espanol” nos escribió y por supuesto que aceptamos su oferta.

Fede, Andreas y yo en nuestra sesión de fotos.

Fede, Andreas y yo en nuestra sesión de fotos.

Cuando llegamos a la estación de colectivos, Andreas estaba esperándonos con su moto y nos llevó uno a uno con nuestras mochilas hasta su casa. En los mensajes que nos habíamos estado escribiendo había comentado “mi casa es pequena per puedo alojarlos”, muchas veces nos encontramos con couchsurfers que tienen poco y comparten mucho, pero este no era su caso. Andreas vive en una especie de departamento arriba de la casa de sus padres y tiene dos habitaciones, un living interno y un living externo todo exclusivamente decorado con fotos y souvenirs de los países que visitó.

Colección de Imanes.

Colección de Imanes.

Mapita que se trajo de nuestro país.

Mapita que se trajo de nuestro país.

Así nos enteramos que nuestro nuevo amigo había trabajado mucho tiempo en cruceros y le dio la vuelta al mundo en barco unas cuantas veces… todo un viajero experto! Otra curiosidad de Andreas es que le gusta mucho Argentina porque su padrino es “un gaucho de San Antonio de Areco” al cual él tuvo la oportunidad de visitar dos veces. Para la ocasión, Andreas se vistió con una remera de nuestro país con un dibujo del obelisco y preparó una mesa de té en el living externo para recibirnos, charlar sobre viajes y por supuesto conocer a sus nuevos roommates por una noche.
Comimos banana chips, tomamos té y escuchamos atentamente todas las recomendaciones que tenía para darnos acerca de cómo aprovechar mejor nuestra estadía en Borobudur.
Andreas todo lo tenía planeado, y para la cena nos llevó a un warung, típico puesto de comida indonesio, donde ofició de traductor y pidió comida vegetariana para mí.

Living en el que nos recibió Andreas.

Living en el que nos recibió Andreas.

A la mañana siguiente nos despertamos 4.30 para ir a ver el amanecer. Nuestro host nos prestó bicicletas y pedaleamos de noche hasta una colina donde obtuvimos una linda vista pero no del templo como tanto decían. Los amaneceres son hermosos por sí mismos, bajo cualquier paisaje, por lo que grabamos el recuerdo para nuestra colección de amaneceres.
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El Templo de Borobudur cumplió lo que prometió, y volvió a transportarnos a civilizaciones pasadas, sorprendiéndonos con historias en murales, sus más de 500 estatuas de Buda y las famosas campanas de piedra en la cima de la construcción. El templo fue construido en el siglo IX y abandonado por razones desconocidas cinco siglos después. Cuando se lo descubrió, estaba cubierto en su totalidad parte por ceniza volcánica y el avance de la selva.
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La historia de Buda en las paredes del templo.

La historia de Buda en las paredes del templo.

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Entre templos, paseos en bicicleta y nuevos amigos llegamos al final de nuestro paso por Indonesia, un país lleno de contrastes, múltiples culturas y una rica biodiversidad cultural. En nuestros 16 días por el país recorrimos solo una parte de dos de sus islas: Bali y Java. Visitamos templos budistas e hindúes, presenciamos un espectáculo de danza tradicional balinesa, aprendimos las palabras básicas de bahasa indonesia, comimos platos típicos, presenciamos las celebraciones para romper el ayuno del Ramadan y conocimos nuevos amigos locales. Eliminamos muchos preconceptos sobre religión y situación económica del país, en conclusión Indonesia se convirtió en un destino al que planeamos volver y del cual, por supuesto, nunca nos vamos a olvidar.
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1 Comment

  • Reply Federico Caballini 16 julio, 2015 at 6:19 pm

    ¡Cuánta emoción chicos! Es fascinante la documentada travesía que están viviendo y sólo estoy viendo imágenes, vivirlo debe ser inmenso (y las palabras poco abarcan) , no me cabe la menor duda. Realmente éste tipo de archivos inspiran a uno (particularmente a almas viajeras) y seguramente a muchos nos sirva de punto de partida.
    Espero con ansias el próximo post y desde éste pequeño pedazo de tierra firme les mando muchas fuerzas y un abrazo enorme para la prima Melina, como a mi tocayo de aventuras, son tremendos!

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