Malasia, Sudeste Asiático

Kuala Lumpur bajo la luz de mi habitación

26 julio, 2015
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El primer día que llegué a Kuala Lumpur, la capital de Malasia no me sentí muy bien. El lugar me resultó feo, sucio, ruidoso y abarrotado, no tenía ganas de salir a caminarlo, quería volver a Melaka. Ese día me contesté todas mis preguntas con la siguiente afirmación :No pueden gustarnos todos los destinos que visitamos. Un viaje nos va cambiando, va moldeando nuestra forma de ver las cosas. Lo que antes me parecía fantástico -las ciudades, por ejemplo- hoy ya no me gusta. Puede que llegue con expectativas altas a un lugar determinado y a mí particularmente no me guste, porque las sensaciones son subjetivas.
Es cierto que más de una vez me pasó de que me dijeran: “tenés que ir ahí, es hermoso” y fuera simplemente una ciudad, o que yo comentara de visitar algún lugar y la gente exclamara “pero si ahí no hay nada!”. No existen lugares donde no haya nada, todo va a depender de qué buscamos ver.
La habitación que habíamos alquilado era tétrica. El tubo fluorescente era nuestra única fuente de iluminación entre cuatro paredes de un gris desteñido. No había mucho espacio para moverse, no se podía leer, ni dormir bien, ni tirarse a descansar. Me parece que el primer día en la ciudad lo vi todo bajo la luz de mi habitación: sin brillo, artificial, que hace que todo se vea más triste.
Así fue como mi primera impresión de KL (los locales le dicen “kei el”, en inglés) me dejó primero deprimida, luego pensativa y finalmente con esperanzas de, al día siguiente, encontrar algo que volviera a sorprenderme.

Mercado en el barrio chino.

Mercado en el barrio chino.

En el día número dos en la gran ciudad noté que la capital malaya es muy similar a la capital argentina: Restos de edificios coloniales, modernidad contrastada con casas sin rebocar, barrios coloridos, asimetría, carteles. Pero Asia se muestra de golpe y pronto afloran los mercados callejeros, la gente, los papeles en la calle, la multiculturalidad, el exotismo. Una vez que salimos del barrio chino, nos dirigimos hacia la Plaza Merdeka, símbolo de la independencia de Malasia, donde se izó la bandera malaya por primera vez representando el fin del país como colonia británica. El lugar es amplio, rodeado de edificios coloniales con sus fachadas cuidadas hasta el detalle. Me gusta ver cómo uno puede estudiar la trayectoria de una ciudad de una forma tan visible como lo es visitar lugares históricos. Camino por la plaza de la independencia malaya y noto su pasado como colonia, camino por la Mezquita Nacional de Malasia y entiendo que es un país islámico, que tuvo una fuerte influencia por la cultura árabe, camino por las Torres Petronas y vemos el crecimiento y la modernización de la ciudad.

Vista desde la plaza Merdeka.

Vista desde la plaza Merdeka.

Gallería de la Ciudad

Gallería de la Ciudad

Visitamos la Galería de la Ciudad ubicada frente a la plaza y quedamos fascinados. A través de fotos, textos, videos y maquetas se explica brevemente la historia de Malasia como país, la posición en la que se encuentra hoy como país en vías de desarrollo y los planes a futuro en cuanto a construcciones e industria. Pasado, presente y futuro se poryectan en sus exposiciones y dejan a todos fascinados.
Almorzamos ahí mismo el plato típico de Malasia: Nasi Lemak, compuesto por arroz blanco, maní, papa, pollo, verduras, huevo y una salsa suavemente picante.

KL en miniatura.

KL en miniatura.

Nasi Lemak, ñam ñam :)

Nasi Lemak, ñam ñam :)

Movernos en Kuala Lumpur nos resultó muy sencillo: hay colectivos gratis que uno puede tomar para llegar hasta los principales atractivos. Luego hablando con Sze, una amiga china-malaya que conocimos a través de couchsurfing, nos enteramos que en realidad los locales encuentran muy difícil manejarse con el transporte público, ya que conecta bien puntos en el centro de la ciudad pero no con la periferia. El “Go KL” (nombre del colectivo público, bien tradicional) nos llevó a conocer las “twin towers” (torres gemelas) como las llaman en Malasia, las cuales nosotros conocemos como Torres Petronas. Nos gustaron de día, pero las preferimos de noche, ya que la iluminación las hace ver aún más futuristas. Junto con la Torre de Kuala Lumpur (KL Tower) son los dos edificios que representan la ciudad.
Como ícono de la ciudad, las torres están repletas de turistas, pero aún así un grupo de malayas quisieron sacarse una foto con nosotros sin razón aparente (más que la de que somos extranjeros). Tuvimos nuestros 5 minutos de fama pero la foto se la quedaron ellas.
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Para finalizar nuestro corto recorrido por KL planificamos un día movido, el cual comenzaba con un desayuno tradicional chino junto a Sze y su amiga Yu. Nos encantó conocer a estas dos chicas locales porque pudieron explicarnos muchas curiosidades del día a día en la capital del país. El puesto en el que comimos era uno de los más antiguos de la ciudad y por eso tenía un cartel en el que decía “no acepte imitaciones” que nos resultó simpático. Fede comió pollo hervido con una especie de sopa de arroz, Sze pidió sopa de arroz con cerdo y huevo y para mi unos fideos con salsa dulce, quedamos más que satisfechos. Le preguntamos si todas las mañanas ellas cocinan sus desayunos pero, tal como lo esperábamos, nos comentaron que estos desayunos son especiales.

Beware of imitation!

Beware of imitation!


Desayuno tradicional chino.

Desayuno tradicional chino.


Sze nos contó también cómo muchos indonesios vinieron a trabajar al barrio chino y debieron aprender la lengua para poder servir a los locales, cuando comenzamos a notarlo vimos bastantes indonesios trabajando en locales de comida china.
Las chicas se pusieron un poco en el rol de turistas y comentaron que querían ir a visitar un templo hindú cerca de donde estábamos, nosotros las seguimos. Con unas cuadras de diferencia visitamos el templo Sri Maha Mariamman (hinduismo) y Sze Ya (taoísmo), esto nos dio una idea de la diversidad religiosa de la ciudad, donde distintos templos coexisten en el mismo barrio y decoran la ciudad con sus adornos, estatuas y colores.
Sri Maha Mariamman, templo hindú.

Sri Maha Mariamman, templo hindú.


Sze Ya, templo taoísta.

Sze Ya, templo taoísta.

Sze y Yu nos llevaron hasta la estación de tren, donde nos dirigimos a Batu Caves, unas cuevas a 20 minutos de la ciudad dedicadas a venerar dioses hindúes, una combinación fantástica de naturaleza y espiritualidad que nos dejó fascinados. Única desventaja a tener en cuenta es que tienen un olor a cloaca importante.

Entrada a Batu Caves

Entrada a Batu Caves

Un templo en una cueva.

Un templo en una cueva.

Kuala Lumpur nos mostró que aún estando en Asia podemos sentirnos como en casa: no somos tan distintos, Malasia también fue un país colonizado que peleó por su independencia. Lo vemos en la arquitectura, en sus relatos históricos, en su imágen como ciudad. Al igual que Buenos Aires, es la capital de un país en vías de desarrollo, con proyectos para crecer, con problemas de basura y desorden, con una belleza única que no tienen los lugares con ciudades prefabricadas de edificios simétricos y colores lisos. La ciudad es imperfecta y eso hace que cada rincón sea único.
La multiculturalidad y la diversidad de religiones hacen que el lugar sea rico en historia, creencias y festivales. Hay mezquitas, catedrales, templos budistas, taoístas, confusionistas, sikh e hinduístas. Los mismos folletos turísticos te comentan cómo la ciudad se tiñe de colores cada pocas semanas festejando alguna de sus tantas religiones. Hay comidas, bailes, ferias y reuniones a las que todos pueden asistir, esto nos hace pensar que vivir en Kuala Lumpur ya es una experienca de viaje en sí, una forma de explorar el mundo quedándose quieto.
La capital malaya festeja la diversidad, luce con orgullo sus sitios históricos y nos invita a explorar cada rincón para comprender un poco más sus excentricidades. Durante un viaje uno puede sentirse triste, decaído o simplemente sin ganas de explorar… que eso no nos impida volver a empezar a conocer un destino. Las primeras impresiones no lo son todo, anímense a buscar lo que hace de cada lugar algo único.

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1 Comment

  • Reply Estela 27 julio, 2015 at 2:35 am

    Genial como siempre!

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